Las propuestas que estudia Macri para subir el boleto del subte

El cambio del calendario no supuso esta vez dejar atrás la intrincada novela sobre el control del subte de Buenos Aires. La puja política, iniciada allá por 2011, se reactivó apenas la Ciudad anunció un incremento del 40% en la tarifa y comenzó evaluar otras alternativas para cubrir los costos del servicio.

Enseguida, el impacto en el bolsillo de los usuarios acaparó la agenda del transporte y agilizó un encuentro entre los gobiernos porteño, bonaerense y nacional para abordar el tema. Pero éste, lejos de plantear una conclusión, sólo agregó más rispideces y acusaciones cruzadas.

«El aumento como el que propone el Jefe de la Ciudad descompensará el sistema desplazando al usuario del subte al resto del transporte. Ofrecimos una mesa de trabajo para evitar este perjuicio; esperamos que reflexionen», advirtió el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo. «La reunión fue una payasada. No hubo una sola propuesta concreta ni un número arriba de la mesa. Lo único que hizo el Gobierno es decir que no estaba de acuerdo. Ha sido muy poco serio», retrucó la vicejefa de gobierno porteño, María Eugenia Vidal, en declaraciones radiales.

Tarifa integrada o por horarios

La Ciudad asumió la conducción del servicio del subte y del premetro el 1° de este mes. Lo hizo en el marco de importantes anuncios, donde sobrevoló siempre el mismo fantasma: el de una eventual suba del boleto que poco después se materializó (al menos en dichos oficiales).

El propio Mauricio Macri confirmó lo que ya era vox pópuli, y adelantó que en marzo pretende llevar el costo del viaje a 3,50 pesos (un peso más que el vigente) tras la quita total de subsidios por parte del Ejecutivo y el alto nivel de inflación que atraviesa el país. Sólo bastaron unos segundos para que la polémica estallara y las críticas del Gobierno coparan las páginas de los diarios, las pantallas de TV y las redes sociales.

Lo cierto es que, por el momento, no hay avances significativos. Gran parte de la iniciativa se mantiene en el plano de la intención y forma parte de un ambicioso plan aún en proceso. Sin duda, uno de sus puntos más fuertes gira en torno a la aplicación de una tarifa «plana» para trenes, subtes y colectivos, una tendencia en alza en varios países, que analizan por estos días autoridades porteñas.

Sobre esta posibilidad se explayó días atrás Juan Pablo Piccardo, titular de Subterráneos de Buenos Aires, quien dejó entrever que la Ciudad evalúa, basándose en modelos internacionales, alternativas para beneficiar al 60% de los pasajeros que utilizan el servicio para ir a trabajar.

Entre los sistemas que mejor funcionan en el exterior sobresalen los de San Pablo y Santiago de Chile, en América latina, y Londres, París, Seúl y Tokio, en Europa y Asia, respectivamente. Hoy muchos de ellos son estudiados por Sbase y el Pro por tratarse de ciudades cuyo servicio integrado permite no sólo abaratar costos, sino también ofrecer tarifas diferenciadas y abonos especiales, discriminados por franjas horarias, grupo etario y trayectos.

«Lo lógico es intentar coordinar todo. Ojalá hubiera en Buenos Aires una tarifa plana con la que la gente pudiera movilizarse. Así funciona en las principales ciudades del mundo», enfatizó Macri en respuesta a las críticas recibidas durante los últimos días.

Otra alternativa que trascendió, aunque con menos fuerza, plantea cobrar más caro el precio del boleto del subte en hora pico, similar a algunos modelos que rigen en otros países y a la política que siguen los peajes del área metropolitana. No obstante, Piccardo contestó con evasivas cuando fue consultado por la prensa sobre la viabilidad de esta variante.

En lo que respecta al cuadro tarifario, vale la pena recordar que el gobierno porteño aplicó el pasado 16 de enero un incremento del 9,4% en las autopistas porteñas con el fin de financiar parte del costo operativo de la red del subte, estimado en 1400 millones de pesos.

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