“Nuestro plan familiar es mantener un departamento chico en la ciudad e ir teniendo cada vez más tiempo para esta vida afuera; por eso elegimos Bella Vista, que está a solo una hora de Montevideo”, dice el arquitecto Diego Pérez sobre su casa que, con perfil de cabaña arquetípica, sofisticación en clave nórdica e inconfundible elegancia sixties, hace alarde del mejor diseño: el eficiente.

En la galería, juego de mesa y bancos de lapacho para los asados veraniegos. (Javier Agustín Rojas/)

Remanido ejemplo de productividad, las hormigas guardan importantes lecciones para quien quiera saber, pues más allá de esa laboriosa imagen de los documentales, su verdadero secreto consiste en un sentido de eficiencia basado en la optimización del descanso. El desafío de articular funcionalidad y economía se encaró con el estudio Fábrica de Paisaje, del que Diego forma parte y con quienes comparte los conceptos que este proyecto plantea.

En Cholila. Una cabaña de estética nórdica mira al lago plantada sobre la piedra

La zona del living está dispuesta en torno al hogar a leña modelo ‘Liseo L71’ (Inotal) con una mesa ratona redonda, sillones individuales ‘Shell Chair CH07’, del diseñador Hans Wegner, y la clásica poltrona Eames de cuero y madera. (Javier Agustín Rojas/)

“En la oficina reflexionamos a propósito de la arquitectura y la vida de sus habitantes en relación con su entorno. Esta pequeña casa, a su manera, ensaya reflexiones sobre esas cosas: resguarda y cuida el interior, pero también amplifica e integra el exterior a su vida cotidiana”, describe por teléfono dejando oír un rumor de mar y bosque que suena a tarea cumplida.

Las lámparas artesanales de mimbre se complementaron con spots de led. (Javier Agustín Rojas/)

En José Ignacio. Una cabaña ultramoderna en medio del bosque y muy cerca del mar

Como un capuchón de madera, la multiplaca fenólica de eucalipto con sellador mate reviste el cielo raso y la parte superior del muro. (Javier Agustín Rojas/)

El plano negro contiene la banda de servicios que corresponden a la cocina así como al hall, que distribuye a la escalera posterior, al baño y a los dos dormitorios. Por las rejillas de la cocina sale el aire acondicionado. Los equipos están en una salita técnica junto a la parrilla. (Javier Agustín Rojas/)

En el sector del comedor, sillas modelo ‘Craft’ en polipropileno y haya, mesa con estructura tubular de hierro y tapa en madera pintada de blanco mate. Lejos de oscurecer o achicar visualmente el espacio, la cornisa negra le baja la escala a la madera y se integra bien con las aberturas del mismo color.

Casi en el aire. Una casa de campo se eleva sobre las sierras uruguayas

El descanso

Detrás de la cocina se abre el dormitorio principal, parte del paquete íntimo dispuesto detrás de la cocina. (Javier Agustín Rojas/)
Aunque las placas no son de alta gama, se puso la lupa en los cortes, las uniones y los mínimos detalles para que el material se luciera al máximo. (Javier Agustín Rojas/)

La construcción se hizo con un sistema de paneles de poliuretano inyectado (structural insulated panels, o SIP, según sus siglas en inglés) montados sobre una estructura de perfiles de acero galvanizado.

Aunque las placas no son de alta gama, se puso la lupa en los cortes, las uniones y los mínimos detalles para que el material se luciera al máximo. (Javier Agustín Rojas/)

De cristal. Un refugio mínimo cerca del mar que es un canto a la vida simple

Plan familiar

Acá, arquitecto Diego Pérez y su familia. (Javier Agustín Rojas/)
Las tejas asfálticas volumétricas (Iko), frecuentes en techados de construcciones en seco, revisten también el muro para conseguir el efecto de continuidad que caracteriza la obra. (Javier Agustín Rojas/)

La vista aérea muestra la disposición de la casa en el lote: recostada hacia sus linderos, se abre al jardín con pileta de fibra y solado de baldosas atérmicas. Más allá, la vista a un triángulo de espacio público arbolado. (Javier Agustín Rojas/)