Es el doble juego que hace el kirchnerismo, también con los empresarios. Se negocia con “los propios” para certificar las políticas oficiales y, a la vez, se encumbra enemigos para unir las filas del propio Frente de Todos. Esa guía gana volumen en una campaña electoral y en una crisis económica.

Entre industriales –el sector preferido del Gobierno– todo arrancó con la alternancia entre Miguel Acevedo (AGD–Urquía–Frente de Todos) y Daniel Funes de Rioja. Esa elección, que no tuvo listas enfrentadas, creen en el oficialismo, tiene un tinte político e implicó un cambio de agenda en la institución. Es una UIA crítica, cuya guideline es “el cepo laboral”, y no “la recuperación de la producción y el empleo”.

La semana pasada, el Gobierno organizó el Congreso de la Producción y el Trabajo. No fue invitada la UIA. Estuvieron de forma presencial Matías Kulfas, Martín Guzmán y Cecilia Todesca, un trío de “racionales”. Fue el lugar elegido por el ministro de Desarrollo Productivo para presentar su documento “Estrategia y acciones para el Desarrollo Productivo 2020-2023”, un plan oficial para la industria de 214 páginas. “Estamos mejor sin intermediarios”, contaron en el Gobierno.

“Te quieren poner de la vereda de enfrente”, cuestionó ayer un industrial en el Día de la Industria organizado por la UIA al que faltaron el presidente Alberto Fernández y Kulfas. El año pasado, en la planta de Quilmes, ambos habían participado (con otra cúpula industrial). Pero el ruido entre la entidad –donde hoy tienen aún más peso Techint y Arcor, que días atrás cuestionó que el alza en su estructura de costos fue superior al aumento del precio de sus ventas– ya lleva semanas. En plena elección de Funes de Rioja, José Ignacio de Mendiguren (massismo) cuestionó no sólo al nuevo presidente sino a Paolo Rocca.

El cristinismo mira su territorio, el bonaerense. Axel Kicillof, que el año pasado mandó un video para el festejo del 2 de septiembre, este año no dio señales de vida en la UIA. No es casualidad que la celebración de ayer se haya hecho en Cerámicas Alberdi, empresa de Martín Rapallini. El presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (Uipba) es atacado hace un año por medios kirchneristas. En su entorno creen que buscan reemplazarlo por Víctor Fera. Kicillof festejó ayer el Día de la Industria. ¿Dónde? en la planta de Marolio, de Fera.

La que viven los empresarios industriales no es novedad ni sectorial ni temporal. Es conocida ya la renuencia del Gobierno a negociar con la Mesa de Enlace. Prefieren al Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), donde esas cuatro entidades de productores quedan licuadas por la masividad. José Martins es el vocero del CAA y presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Estuvo presente en Congreso de la Producción y el Trabajo días atrás. Participó del panel con Guzmán, que hace semanas cuestionó a los empresarios por falta de liderazgo y alineación con el modelo. Ayer lo hizo Ariel Schale, secretario de Industria y quien reemplazó a Kulfas en la celebración de la UIA.

En la historia se pueden rastrear las mismas estrategias entre funcionarios y empresarios que fueron emblemas del kirchnerismo. El hombre paradigmático fue quizás de Ider Peretti, titular de la Confederación General Económica (CGE), la entidad que Guillermo Moreno siempre elegía para “dialogar” por sobre otros empresarios. Una anécdota de entonces da cuenta de lo que significa el diálogo con “los propios”. Antes de que Moreno dejara su cargo, la amistada era tal que Peretti le regaló un bulldog a Moreno. El secretario de Comercio llamó al perro Ider.