La tradición de comer ñoquis los días 29, llegada desde Italia a países como Uruguay, Chile, Paraguay y la Argentina, tiene distintos orígenes según las leyendas. Una de ellas se basa en la profecía de prosperidad de San Pantaleón, que colocó monedas debajo del plato de unos labradores como agradecimiento y deseo de buenas cosechas por haberle permitido compartir su humilde mesa.

El siempre activo Banco de Alimentos, a comienzos de año, recogió esta costumbre y la adaptó bajo el lema “Una nueva tradición”. En su incansable tarea necesitan aumentar los recursos para llegar a más argentinos que sufren el escándalo del hambre. Proponen, pues, que en lugar de poner dinero debajo del propio plato contribuyamos a poner comida en el plato de quien lo necesita. Que el que importe sea el otro.

Cada 29 somos nosotros quienes podemos no solo colaborar económicamente con la iniciativa sino también funcionar como caja de resonancia y difusión para que seamos más y más los que nos sumemos. Podemos subir la foto de la campaña a nuestro estado de WhatsApp, armar un video ad hoc en TikTok o contar una historia al respecto en Instagram. Conocemos bien el enorme poder de las redes.

Distintas figuras e influencers ya han participado desinteresadamente desde sus espacios para que los aportes se traduzcan en alimentos que lleguen a quienes los necesitan. La emergencia alimentaria afecta cada vez a más personas, con consecuencias irreversibles para los más pequeños.

La gestión profesional y transparente de la institución garantiza que lo recaudado tendrá el mejor destino. Con una donación de $500 se puede colaborar con la alimentación de 38 personas a través de más de 1300 ONGs (www.bancodealimentos.org.ar/donate/) . Agradezcamos si hoy podemos acceder a un plato de comida. Y contribuyamos a que otros encuentren alimento en el suyo. Hagamos solidaridad al plato.