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Por Silvia Aloisi

VENECIA, 4 sep (Reuters) – El Festival de Cine de Venecia se
tomó un respiro el sábado de su angustiosa programación con el
estreno de «Competencia Oficial», una sátira argentina sobre la
realización de películas que hizo reír al público a carcajadas.

En ella, un empresario multimillonario de 80 años en busca
de prestigio social decide hacer una película para dejar huella.

Para cumplir con su ambición, contrata a los mejores: la
rebelde directora Lola Cuevas, interpretada por Penélope Cruz, y
dos actores con gran talento, pero con un ego aún mayor.

Uno es una estrella de Hollywood, encarnado por Antonio
Banderas. El otro, interpretado por el actor argentino Óscar
Martínez, es un purista del teatro de alto nivel, con opiniones
radicales sobre las celebridades y el entretenimiento comercial.

Desde el principio, los dos se enfrentan y los excéntricos
métodos de la directora para sumergirlos en el personaje no
hacen más que aumentar la tensión, dando lugar a algunas escenas
absurdas.

Para provocarles miedo, se les hace ensayar sentados bajo
una roca que cuelga de forma precaria. En otra escena, son
envueltos en papel se les envuelve en film plástico para que se
unan.

Alivio cómico

Los directores argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn
dijeron que querían mostrar lo que ocurre en el plató y las
tácticas que utilizan los actores con diferentes orígenes para
prepararse para los ensayos

En declaraciones a la prensa tras una proyección de prensa
en el Festival de Cine de Venecia, donde «Competencia oficial»
aspira al León de Oro, dijeron que la inspiración había surgido
de las experiencias personales de su propio reparto.

Banderas dijo que una vez trabajó con un actor que gritaba
antes de una escena. «La primera vez que lo hizo, pensé que era
una vaca», dijo.

Añadió que había sido refrescante hacer una película
divertida en un momento en el que «parece que la risa está
prohibida», una referencia a la pesadumbre mundial por la
pandemia de coronavirus.

La película explora temas y emociones universales, como la
envidia, la falta de confianza, la competencia entre
profesionales y la relación de la gente con el éxito, dijo.

Cruz, que también protagoniza otra película que compite en
Venecia -«Madres paralelas», de Pedro Almodóvar- dijo que fue
liberador interpretar a Lola, a la que describió como
inteligente pero un poco «psicópata».

«Fue de alguna manera un homenaje a nuestra profesión»,
dijo.

El festival se realiza hasta el 11 de septiembre.
(Reporte de Silvia Aloisi; Editado en Español por Ricardo
Figueroa)