A Carlos Argüelles lo buscaban para matarlo desde hacía tiempo, desde que declaró contra su exjefe, el narco Esteban Alvarado. Por lo menos tres veces habían intentado matarlo. Este lunes a la tarde tres sicarios cumplieron con su objetivo al ejecutar en un taller mecánico a este hombre de 46 años, que a pesar de su condición de testigo protegido no contaba actualmente con custodia policial.

Argüelles recibió dos tiros en la cabeza y uno en una pierna. Sobrevivió unos pocos minutos al ataque que perpetraron dos hombres y una mujer en un VW Fox, desde donde dispararon con pistolas 9 mm contra el testigo protegido que se encontraba en su taller mecánico.

Este hombre de 46 años ya había sido blanco de un ataque el 28 de enero pasado, cuando fue emboscado mientras transitaba con su camioneta Ford Ecosport, junto a su familia. Lo interceptaron un auto gris y una moto desde donde le dispararon varias veces. Pero las balas no lo alcanzaron. Un taxista realizó las tareas de inteligencia y dos jóvenes trataron de matarlo pero fallaron. Habían recibido órdenes desde la cárcel de Piñero de Alejandro Nuñez, conocido como “Chucky Monedita”.

Argüelles fue imputado en 2016 por los fiscales de la Agencia de Criminalidad Organizada Matías Edery y Luis Schiappa Pietra como uno de los testaferros del narco Esteban Alvarado, que actualmente está preso en la cárcel de Marcos Paz. Luego, accedió a una morigeración de la pena al declarar en contra de su jefe, como imputado colaborador, una figura similar a la de arrepentido.

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