Albert Bourla, de 59 años, esperó como la mayoría de las personas su turno para vacunarse contra el coronavirus. El director ejecutivo de Pfizer dijo en diciembre pasado en una entrevista con CNBC que no se “saltaría la fila” y recién el 10 de marzo pasado recibió “con entusiasmo” la segunda dosis del fármaco desarrollado por su laboratorio, según anunció en su cuenta de Twitter.

Excited to receive my 2nd dose of the Pfizer/BioNTech #COVID19 vaccine. There’s nothing I want more than for my loved ones and people around the world to have the same opportunity. Although the journey is far from over, we are working tirelessly to beat the virus. pic.twitter.com/ES05WPBLJA

— AlbertBourla (@AlbertBourla) March 10, 2021

Bourla, un veterinario griego, está al frente del laboratorio líder a nivel mundial en el sector farmacéutico. Bajo su mando, la compañía estadounidense alcanzó un hito histórico el año pasado: desarrolló la primera vacuna contra el Covid-19 en recibir autorización para su uso de emergencia, en Reino Unido.

También su vacuna podría ser la responsable de llevar al primer país del mundo a alcanzar la inmunidad de rebaño, marcando otro acontecimiento sin precedentes. Con más del 60% de la población vacunada y una reducción del 97% de la curva de contagios desde enero, Israel pronto podría lograr la meta.

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“Estamos demostrando que con la vacunación en masa podemos derrotar la pandemia del Covid-19 y salvar vidas”, dijo el CEO de Pfizer, en referencia a la exitosa campaña de vacunación israelí. “Estoy orgulloso de las conquistas de Israel en la ciencia, tecnología, innovación y mucho más y este año, la camaradería entre Pfizer e Israel produjo una conquista innovadora”, agregó.

Bourla nació y se crió en la ciudad portuaria griega de Tesalónica. Sus padres, que era judíos sefardíes, estuvieron entre los 2000 de los 50.000 judíos de Tesalónica que sobrevivieron el Holocausto. Su madre estaba a minutos de ser ejecutada en un pelotón de fusilamiento cuando su cuñado pagó una suma de dinero a un funcionario del partido Nazi, mientras que su padre se encontraba fuera del gueto judío cuando se llevaron a los residentes al campo de concentración de Auschwitz y logró esconderse.

Carrera en Pfizer

Bourla, motivado por su amor temprano a los animales, estudió veterinaria en la Universidad Aristóteles de Salónica y obtuvo un doctorado en biotecnología de la reproducción en la Escuela de Veterinaria de la Universidad Aristóteles de Tesalónica en 1985.

Se incorporó a Pfizer en 1993, primero como médico veterinario y director técnico de la división de sanidad animal de la empresa en Grecia, y en 2001 emigró a Estados Unidos.

Ocupó varios puestos ejecutivos en Zoetis (entonces conocida como Salud Animal) y otras divisiones de Pfizer. De 2005 a 2009, se desempeñó como presidente de la división de Animal Health en Europa, África y Medio Oriente. En 2009 y 2010, supervisó la división de Europa, África y Asia Pacífico. En este último cargo, dirigió la fusión del negocio de salud animal Fort Dodge de Wyeth y Pfizer en esas regiones.

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De 2010 a 2013, Bourla se desempeñó como presidente y gerente general de la Unidad de Negocios de Productos Establecidos de Pfizer. Allí, creó negocios para los medicamentos de la empresa que recientemente habían perdido la exclusividad de patente.

De enero de 2014 a enero de 2016, Bourla se desempeñó como presidente de grupo del negocio global de vacunas, oncología y salud del consumidor de Pfizer, donde dirigió el trabajo de Pfizer sobre medicamentos para el cáncer y el corazón, entre otros y ayudó a lanzar Eliquis, un anticoagulante, e Ibrance, un fármaco para el tratamiento del cáncer de mama.

De febrero de 2016 a diciembre de 2017, fue presidente del grupo de Pfizer Innovative Health. Durante su mandato, los ingresos de esta unidad aumentaron un 11%.

El director ejecutivo de Pfizer Albert Bourla

Bourla se convirtió en el director de operaciones (COO) de Pfizer el 1 de enero de 2018, supervisando el desarrollo, la fabricación, las ventas y la estrategia de medicamentos de la empresa. Reestructuró Pfizer y escindió el negocio del cuidado de la salud del consumidor durante su mandato. Fue ascendido a director ejecutivo (CEO) a partir del 1 de enero de 2019, sucediendo a Ian Read, su mentor.

En febrero de 2019, Bourla fue uno de los siete directores ejecutivos de la industria farmacéutica que participó en una audiencia sobre los precios de los medicamentos recetados en los Estados Unidos con el Comité de Finanzas del Senado de los Estados Unidos. Se opone a la interferencia del gobierno en los precios de los productos farmacéuticos, que cree que obstaculiza el gasto en el desarrollo de nuevos medicamentos.

La llegada de la pandemia

Sin embargo, su mayor reto llegó en 2020 con la pandemia de coronavirus. Bourla inmediatamente presionó a los empleados de Pfizer para dirigir todos sus esfuerzos hacia el desarrollo de una vacuna contra el Covid-19 en asociación con la empresa alemana BioNTech.

Cuando a mediados de marzo, los líderes de los grupos de investigación y fabricación de vacunas del gigante farmacéutico estadounidense le presentaron un sólido plan de acción que estimaba una fecha de lanzamiento en algún momento de 2021, Bourla respondió: “No es lo suficientemente bueno”, según informó Forbes.

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“Piensen en términos diferentes”, le dijo a los investigadores. “Piensen que tienen una chequera abierta. Piensen que haremos las cosas en paralelo, no secuencialmente. Piensen que necesitamos construir una vacuna antes de saber qué está funcionando. Si no funciona, yo me preocuparé por eso; simplemente la descartaremos y la tiraremos”.

Además le dijo a su equipo que “los beneficios económicos no deberían impulsar ninguna decisión” con respecto a la vacuna.

“Desafió al equipo a apuntar a una meta similar a la llegada a la Luna: tener millones de dosis de vacuna en manos de poblaciones vulnerables antes de fin de año”, contó Mikael Dolsten, director científico de Pfizer.

El director ejecutivo de Pfizer Albert Bourla

Y, en parte, cumplió. Luego de una serie de apuestas arriesgadas –como la innovadora tecnología ARN mensajero, que nunca se había utilizado en el ser humano–, el 2 de diciembre de 2020 Gran Bretaña autorizó el uso de emergencia de la primera vacuna contra el coronavirus del mundo, la de Pfizer. Unos días después los primeros británicos comenzaron a recibir las dosis.

En la actualidad, el fármaco se utiliza en más de 90 países y la compañía planea producir 1300 millones en 2021, informó The New York Times.

Bourla incluso se arriesgó a producir la vacuna antes de la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) para que estuviera lista para enviarse inmediatamente después de que la entidad le diera luz verde.

La fórmula de Pfizer tiene una eficacia del 91,3% observada contra el Covid-19, medida de siete días a seis meses después de la segunda dosis. Además, la vacuna es 100% eficaz en la prevención de enfermedades graves según la definición de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos.

Tercera dosis

Optimista por la evolución de las campañas de vacunación en el mundo, Bourla dijo en una entrevista con CNBC la semana pasada que cree que para el otoño boreal de este año se podrá recuperar la normalidad y volver a la vida que había antes de la pandemia de coronavirus.

En la misma entrevista, advirtió que tal vez sea necesaria una tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19 y que la empresa ya está trabajando para actualizar este vial cada año, como ocurre con la vacuna de la gripe.

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“Un escenario probable es que se necesite una tercera dosis en algún momento entre los 6 y los 12 meses de haber sido vacunado y a partir de ahí habrá una vacunación anual, pero todo esto debe confirmarse aún, aquí las variantes jugarán un papel clave”, expresó.

Actualmente, Bourla y su esposa viven en Scarsdale, Nueva York, con sus dos hijos. Sin embargo, sigue en contacto con sus raíces griegas y tiene una casa en Calcídica, que visita todos los veranos. También ha ayudado a su país de origen en muchas formas: organizó donaciones de vacunas, ayuda médica para refugiados y más de 1 millón de dólares en medicamentos para ayudar a los pacientes sin seguro.

En 2020, recibió 21 millones de dólares en compensación de Pfizer, según la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos.