Cuando el césped no crece o mantenerlo se vuelve una tarea muy difícil, existen algunas plantas que pueden volverse aliadas y convertirse en los llamados tapices vegetales. Estas especies protegen los suelos desnudos y facilitan las labores del jardín. Existen varias, con diferentes características botánicas y requerimientos, que cumplen la función de cubrir superficies horizontales o en pendientes, sumando variedad y heterogeneidad al jardín.

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Una de sus funciones más valiosas es proteger el suelo de la desecación y pérdida por erosión. Además, sirven para cubrir terraplenes, superficies irregulares, disimulando las rugosidades del terreno; se usan también para aquellas zonas del jardín donde apenas crece vegetación porque no reciben suficiente luz solar o están cubiertas por la sombra de los árboles, y son una alternativa para el césped en aquellos lugares donde es difícil que se desarrolle, lo que mejora el aspecto general del espacio.

En los viveros, hay numerosas especies que cumplen esta función, ornamentales por su follaje o su floración. Algunas ya son tradicionales en los jardines y otras vale la pena probarlas.

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Izquierda: Vinca major. Derecha: Liriope muscari. (Archivo Jardín/)

Vinca minor

Es una herbácea de hábito rastrero y porte extendido, con tallos de unos 20 a 60 cm de largo, con raíces en los nudos y con látex al corte. Posee hojas pequeñas, lisas, verde oscuro y brillantes. Las flores son de color celeste azulado y aparecen desde mediados de la primavera hasta principios del verano. Se propagan fácilmente por esquejes de tallo. Otras especies: La V. major tiene hojas de forma oval, opuestas, enteras y brillantes. Las flores son similares a la anterior. Para sombra.

Liriope muscari

Es una herbácea perenne de raíces tuberosas, con follaje de hojas verde oscuro que crecen desde una mata de alrededor de 30 a 35 cm de altura. Sobre el final del verano, asoman sobre la planta varas erectas que portan espigas de flores azul profundo, las que dan lugar a bayas negruzcas que pueden persistir en el invierno. Prefiere suelos húmedos y fértiles a la sombra parcial. Excelente como cubresuelos debajo de árboles.

Izquierda: Tradescantia pallida `Purpúrea´. Derecha: Persicaria capitata. (Archivo Jardín/)

Tradescantia pallida

Conocida también como Setcreasea purpurea. Se cultiva la variedad ‘Purpurea’ (‘Purple Heart’), que forma una mata densa de tallos y hojas suculentas, de un tono violáceo impactante, con flores rosadas en la estación cálida. Aporta un contraste interesante con follajes grises o verde claro. Es resistente y se adapta bien a diferentes situaciones de clima (salvo los muy fríos), ambiente y suelo. Necesita mucha luz y no responde bien en lugares sombríos (no adquiere el color típico y la mata es más floja).

Persicaria capitata

Conocida también como Polygonum capitatum. Forma un tapiz denso, de no más de 20 cm de altura, con hojas pilosas, verdes con una mancha en forma de V rosada purpúrea en el haz, sobre tallitos rojizos. Produce inflorescencias en cabezuelas pequeñas de flores rosadas. Prefiere el sol, donde expresa mejor su color, pero puede ubicarse a media sombra. Necesita riego frecuente y no tolera bajas temperaturas. Cubre rápidamente el área donde se instala. Hay que cuidarla de las hormigas.

Izquierda: Tradescantia zebrina. Derecha: Stachys byzantina. (Archivo Jardín/)

Tradescantia zebrina

Tiene tallos rastreros. Las hojas son verdes con franjas plateadas en el haz, generalmente púrpuras en el envés. Presenta inflorescencias solitarias, terminales u opuestas a las hojas, de color rosado violáceo. Prefiere la media sombra.

Stachys byzantina

Es un magnífico tapizante no solo por las características de su follaje y floración, sino también por las condiciones de cultivo: admite pleno sol y es tolerante a la sequía. No es recomendable plantarla en suelos arcillosos de mal drenaje. Tiene hojas verde plateado, aterciopeladas, de aspecto suculento, y flores de color morado que asoman sobre la planta a fines de la primavera. Alcanza alrededor de 20 cm de altura, y algo más cuando está en flor.

Izquierda: Aguja reptans. Derecha: Erigeron karvinskianus. (Archivo Jardín/)

Ajuga reptans

Es una herbácea que no alcanza más de 20 cm de altura. Tiene hojas ovaladas, dentadas o ligeramente lobuladas, de color verde oscuro. En la primavera produce flores azules. Existen variedades con distinto color de follaje. Requiere riego frecuente. Necesita media sombra o sol matinal. Hay que cuidarla de las hormigas.

Erigeron karvinskianus

Forma matas redondeadas de unos 30 cm de alto, con tallos muy ramificados. Tiene hojas estrechas, lanceoladas, de color verde grisáceo. Durante el verano produce inflorescencias similares a pequeñas margaritas, que al abrir son blancas y al madurar se tornan de color rosado claro,lo que le da al conjunto un efecto inusual de dos tonos. Precisa pleno sol o sombra parcial y suelos bien drenados. Resiste sequías y tolera condiciones costeras.