GINEBRA.- Francia y Rusia se sumaron el jueves a Estados Unidos en apoyar la idea de liberar o reducir las protecciones de patente y de otro tipo para las vacunas contra el Covid-19, a fin de ayudar a los países más pobres a obtener más dosis y acelerar el fin de la pandemia. Pese a la importancia del respaldo de dos países con grandes fabricantes de medicamentos, subsisten muchos obstáculos.

”Por supuesto, Rusia apoyaría una idea así”, dijo el presidente Vladimir Putin en una reunión consagrada a la pandemia y retransmitida por televisión, en la que pidió al gobierno ruso que estudie esta posibilidad.

El avance hacia la relajación en la protección a los derechos de propiedad intelectual bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC), algo que significa un cambio enorme para Estados Unidos, provocó elogios de muchos activistas, quejas de las grandes farmacéuticas y muchas preguntas acerca de los próximos pasos. Hasta ahora, Washington y los países desarrollados en general –Canadá, Australia, Gran Bretaña y la Unión Europea– se habían opuesto a la idea, formulada por la India y Sudáfrica en octubre.

Coronavirus: Rusia autorizó la Sputnik Light, su vacuna de una sola dosis, con 79% de efectividad

Si la OMC adopta la exención, permitiría a las empresas de todo el mundo que están desarrollando vacunas contra el coronavirus hacerlo sin temor a ser demandadas por otra entidad que ya posee la patente del producto.

La atención se vuelve ahora a los países más ricos, sobre todo los de la Unión Europea, y Francia fue la primera en expresar su apoyo. “Estoy totalmente a favor de esta apertura de la propiedad intelectual”, dijo el jueves el presidente francés Emmanuel Macron durante una visita a un centro de vacunación.

Sin embargo, Macron también expresó dudas –las mismas de las empresas farmacéuticas– de que la medida sea la panacea que algunos esperan. Aunque se eximan las protecciones a las patentes, dijo, las fábricas de medicamentos en África y otras regiones no están equipadas para fabricar vacunas contra el Covid-19. Por eso conviene dar prioridad a las donaciones de vacunas.

Necesidad de consenso

Resta otro obstáculo crucial: cualquier país puede bloquear una decisión en la OMC, el organismo de 164 países con sede en Ginebra, de aprobar la exención.

La presidenta de la Comisión de la UE, Ursula von der Leyen, dijo que el bloque de 27 naciones estaba dispuesto a conversar sobre la propuesta estadounidense, pero se mostró evasiva en cuanto a su posición.

”Estamos dispuestos a discutir cómo la propuesta de Estados Unidos de una exención de las protecciones de propiedad intelectual ayudaría” a poner fin a la crisis, dijo en un discurso por video. “Sin embargo, en lo inmediato, exhortamos a todos los países productores de vacunas a permitir las exportaciones y evitar medidas que trastornan las cadenas de suministro”.

Con esto se hizo eco de la industria farmacéutica global, según la cual una solución más rápida sería que los países ricos con grandes reservas de vacunas empiecen a compartirlas con los más pobres.

El sector sostiene que la producción de vacunas contra el coronavirus es compleja y que no se puede acelerar con exenciones a la protección sobre la propiedad intelectual. Por el momento, dice, es más apremiante reducir los cuellos de botella en las cadenas de suministro y atender a la escasez de los ingredientes que componen las vacunas.

“Una exención es la respuesta sencilla pero equivocada a un problema complejo”, dijo la Federación Internacional de Fabricantes y Asociaciones Farmacéuticas. “Eximir las patentes de vacunas contra el Covid-19 no aumentará la producción ni dará las soluciones prácticas necesarias para combatir esta crisis de salud global”.

Covid. Anthony Fauci dijo que liberar las patentes de las vacunas no es la solución y apeló a otorgarlas a bajo precio

Por otra parte, las vacunas son productos extremadamente complejos. Como hemos visto a lo largo de este año, incluso las empresas experimentadas tienen problemas para aumentar la producción. El proceso de fabricación es tan importante como la “receta” patentada, y la OMC no tiene poder para obligar a empresas como Pfizer y Moderna a compartir la tecnología y el conocimiento que se utiliza para producir sus vacunas.

Pero los gobiernos nacionales tienen ese poder. Estados Unidos podría tomar la iniciativa presionando a sus compañías farmacéuticas para que compartan no solo sus patentes, sino también su tecnología y conocimientos con los fabricantes de todo el mundo.

Agencia AP