El jefe de gobierno Mauricio Macri convocó ayer a una reunión al director general del Teatro Colón, Horacio Sanguinetti; al ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain; al jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, y a Sebastián Maronese, a cargo de la Unidad de Proyectos Especiales (el nuevo Master Plan). El encuentro, centrado en el complejo proceso de restauración que atraviesa el Primer Coliseo, habría sido consecuencia de las repercusiones de la nota publicada en esta sección en la edición del domingo, en la que se informaba sobre los alcances de un plan que no pone únicamente en juego el futuro edilicio del teatro, sino una serie de obras complementarias que atentan contra el concepto de la casa como gran productora de arte en el país.

Según este diario pudo saber, durante el encuentro con Macri se habría buscado redefinir los espacios y términos en los que se realizarán las reformas del edificio, al tener en cuenta en primera instancia la meta de finalizar la sala para fines de 2009 y, así, llegar a la celebración del Bicentenario con la puesta de Aida.

LA NACION solicitó una entrevista con Sanguinetti, quien se comprometió a otorgarla durante esta semana. Ayer, el funcionario envió a esta redacción un descargo sobre lo publicado.

Se reproduce a continuación el texto completo de la carta.

«Contra lo que se afirma, el Teatro Colón está vivo. Trabaja. Lo recibimos destruido, en diciembre de 2007. Se licitó una nueva dirección de obra. Se acordaron con las empresas actuantes, privadas de todo pago durante los seis meses anteriores, las condiciones para proseguir. Se está trabajando en la obra.

«La dirección general ha priorizado la conclusión de la sala, el escenario, los camarines y lugares para el correcto funcionamiento artístico y escenotécnico. Se conservarán los destinos racionales de los espacios sin arriesgar a la gente ni el patrimonio. No habrá una fragua en el subsuelo, ni tampoco salas VIP ni más giftshop que el tradicional, donde la Fundación ofrecía los recuerdos y testimonios del Teatro. Las confiterías tradicionales se habilitarán cuando se pueda, no urgen, y ninguna en la azotea. El Colón será un teatro de producción propia. Podrá alquilarla, venderla o intercambiarla. El Colón federal asistirá a los teatros del interior. En la tarea no estaré solo, sino apoyado por muchos, de lo mejor de todos los niveles del Teatro. La biblioteca conservará, limpia y remozada, su ubicación actual y adquirirá otros espacios, que necesita. Los faltantes, producidos no se sabe cuándo, han sido denunciados penalmente, ante la Fiscalía Nº 8. Alquilaremos la sala a las entidades amigas de siempre: Mozarteum, Festivales, etc., si así lo requieren.

«No siempre un cantante, músico o artista ha sido el mejor director de un gran teatro. No lo eran Gatti Casazza ni Bing, no lo eran Montero ni Valenti Ferro. Quizá resulte mejor, para evitar el autocontrato o el trueque. Se me acusa de tradicionalista y por lo tanto parece incoherente que hoy aparezca apoyando un programa VIP. Si alguien propuso algo así, es tema ya superado con el cambio habido en la Dirección.

“El Teatro Colón produjo en 2008, en las condiciones difíciles que sabemos, unas doscientas funciones, estrenó dos óperas modernas -de Sciamarella y Lambertini-, mantiene su Centro Experimental y recorre el interior y las escuelas. Prepara su temporada 2009, aún en espacios alternativos, y la reapertura en 2010. ¡Está vivo!”