Carta de la semana

Lo que quieren los jóvenes

Lo que qLa gran mayoría de los candidatos pretenden captar el voto de la juventud mediante palabras soeces, actitudes groseras en spots publicitarios vacíos de contenidos sensatos, no dignos de ella. A los jóvenes se los atraerá mediante propuestas serias, creíbles, sustentables y fundadas que les garanticen sus derechos a estudiar, trabajar, divertirse, adquirir bienes durables, formar una familia, progresar. No se los puede tratar como si no tuvieran cerebro. Las falsas comparaciones con otros países son, más que inconducentes, contraproducentes. En definitiva, la pretensión de los jóvenes es vivir en un país serio, con futuro.

Roberto A. Meneghini

dr.meneghini@hotmail.com

Qué nos pasó

Un presidente que viola su propio decreto, que además se autocondena con una especie de soborno a la población toda, incluso aún después de haber negado sistemáticamente el delito cometido. Una ministra que considera diversión la inseguridad y el hambre, que matan a diario a cientos de argentinos en el conurbano y en tantos otros lugares de nuestro país. Una candidata a diputada que habla a nuestros jóvenes de felicidad sexual con una vulgaridad inusitada, subestimando a una juventud que está sumamente preocupada por poder educarse y desarrollarse profesionalmente para encontrar un trabajo del cual poder vivir dignamente en un país que le niega oportunidades y la obliga al exilio, lejos de su gente y de sus afectos. Un exministro de Salud que no tiene vergüenza alguna de haber sometido a la población entera a una cuarentena eterna que dejó más de cien mil muertos y miles en la miseria más absoluta y se pasea como si nada en restaurantes caros de la ciudad y del mundo. Me pregunto qué nos pasó. Me pregunto qué nos queda. Me pregunto dónde está aquel país al que llegaron nuestros abuelos y que fue ejemplo de trabajo, sacrificio, educación y mérito. Con lágrimas en los ojos vemos que la Argentina dejó de ser un país. La Argentina, mi amada Argentina, se transformó en un perdido lugar en el mundo, sin rumbo, sin futuro mientras esta sea la gente que elijamos para conducir el destino de nuestra nación. Tomemos conciencia.

Cynthia Acher

DNI 16.977.474

El voto carpincho

Siendo que los carpinchos han pasado a ser centro de debate político y materia de interés de la opinión pública, quiero referirme a una pintoresca y tierna nota publicada por este diario días atrás. Se trataba de un simpático carpincho que convivía con el entorno familiar de quienes lo habían adoptado. Pero llamó mi atención la forma en que este animalito había renunciado a su instinto salvaje, para adaptarse a esta nueva vida. Según se relata, la familia lo había cuidado por algunos meses luego de su rescate junto a su mamá muerta. Al querer reintegrarlo a su hábitat, esta pequeña criatura, aunque ya adulta, había perdido todo instinto de libertad y autosuficiencia y corrió detrás del auto de sus amos, en busca de la dádiva para su sustento.

Hermosa historia con final feliz, pero que nos obliga a reflexionar si es eso lo que queremos para nuestras vidas, la de nuestros hijos y nietos. Dejar de ser protagonistas de nuestro destino, suprimiendo nuestra condición humana de libertad, progreso y crecimiento personal y económico a cambio de las dádivas de gobiernos populistas con proyectos de perpetuidad. En las próximas elecciones evitemos el voto carpincho y apoyemos propuestas de quienes confían en el talento de los argentinos para hacer un país a la altura de lo que imaginaron nuestros próceres constituyentes.

Luis María Troncoso

DNI 11.945.671

Un problema “sesual”

Algunas expresiones en la campaña electoral, que incluyen alusiones soeces al sexo, me hacen pensar que el problema de muchos de los candidatos es “sesual”; como aclaraba mi viejo profesor Jorge Baragiola en 1972: “las dos con ese”; palabra ausente del diccionario con la que nuestro profesor describía con ironía, y en algún caso con sarcasmo, la necesidad de usar la cabeza contraponiendo seso y sexo.

José Luis Milessi

DNI 12.215.347

Oyarbide y Martínez de Hoz

El recientemente fallecido exjuez federal Oyarbide fue quien en mayo de 2010 impropiamente dispuso la detención de mi exdefendido, el doctor Martínez de Hoz. Oyarbide fue un juez funcional a los gobiernos de turno. En 2006, el expresidente Néstor Kirchner solicitó públicamente, en su discurso de apertura de sesiones del Congreso, el encarcelamiento del exministro. En 2010, Julio Alak hizo lo propio siendo ministro de Justicia. En ese clima de odio y persecución Oyarbide dispuso la detención del exministro, que estaba internado en el Sanatorio de los Arcos con una severa dolencia y en vísperas de una intervención. El juez firmó la orden y salió para Salta: decía ser devoto de la Virgen. Martínez de Hoz, custodiado, fue extraído de la clínica y enviado a la cárcel de Ezeiza, donde fue liberado al día siguiente porque otro juez hizo lugar a un habeas corpus y lo restituyó a la clínica. Oyarbide violó el principio de que nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo hecho. La Cámara Federal de Apelaciones en 1988 había dictado sentencia concluyendo que Martínez de Hoz era ajeno a los hechos investigados. Sin embargo, Oyarbide dispuso su prisión sin que apareciera ninguna evidencia nueva o diferente desde el fallo de la Cámara Federal. Las presiones políticas pudieron más que la ley. Es lo que sucede con los jueces corruptos como Oyarbide.

Carlos H. Franco

DNI 93.286.221

No te quejes si no te quejas

Se acercan las elecciones de medio término, esenciales para que podamos fijar nuestra posición en relación con el país que queremos Sugiero que dejemos las quejas de café y los miedos al Covid y aprovechemos la única oportunidad que tenemos para hacer escuchar nuestras voces con resultados concretos. Es hora de que si no estás de acuerdo con los índices de inseguridad y con que “Suiza es más tranquilo pero más aburrido” vayas y votes. Si pensás que no querés estar representado por una candidata que dice “En el peronismo se gar…” andá y votá. Si el vacunatorio vip te indignó, andá y votá. Si no estás de acuerdo con la actitud agresiva de una profesora militante que le grita a un alumno, andá y votá. Es hora de que dejemos de lado las quejas de café y el miedo al contagio y que hagamos sentir nuestra opinión, con la herramienta que nos ha dado la democracia, el voto. Y que marquemos qué tipo de país les queremos dejar a nuestros hijos y nietos. “No te quejes si no te quejas”.

Clara Díaz Bobillo

DNI 11.836.261

No quiero subsidios

La monárquica facultad de conceder beneficios a los súbditos ha llegado a tomar cuerpo en nuestra república con el agravante de que las dádivas no son del rey, sino de los mismos ciudadanos. Por decreto, el dadivoso administrador de esos bienes públicos me otorga un subsidio como jubilado pensando que así logrará mejorar su deteriorada imagen y obtendrá mi voto, y la realidad es que, por el contrario, me agravia e indigna. Nunca he recibido propinas de nadie y si el que las entrega las saca de los fondos públicos mientras se niega a reducir su salario y el de la casta política, es una verdadera afrenta.

No quiero subsidios y sí quiero que la Anses se deje de chicanear en los juicios y cumpla con las sentencias. No quiero reclamar un haber como el que gozan funcionarios y políticos aunque estén condenados o multiprocesados, y tampoco acepto un regalito de un gobierno dispendioso de los bienes públicos. Solo pretendo que gobierne con austeridad, sentido común y honestidad, que cumpla con sus promesas e impida que sus seguidores rapiñen vacunas y respete las normas que dicta, la división de poderes y la sagrada república.

Sé que es mucho pedir, pero aún puedo mantener mi dignidad intacta y demostrar a mis hijos y a los argentinos que los profesores de la Facultad de Derecho de la UBA no somos así.

Alfredo Abarca

abarcaalfredo29@hotmail.com

Paralímpicos

Me dirijo principalmente a los que dicen que el esfuerzo, el trabajo perseverante o el compromiso no tienen importancia ni razón de ser. Tomen ejemplo de todos los competidores de los distintos deportes que hasta ahora han ganado 7 medallas para la Argentina en los Paralímpicos de Tokio. No son estrellas que ganan sueldos increíbles. Son deportistas que aman lo que hacen y compiten con otros deportistas sanamente. Muchas veces no tienen el suficiente apoyo económico para desarrollarse y participar de los torneos.

¡Qué buen ejemplo le dan al mundo! ¡Reconozcamos sus méritos! Publiquen más noticias sobre sus actuaciones, para brindarles su apoyo. Las palabras de aliento y las felicitaciones son importantes. Por favor, no las escatimen.

Raquel J. Abadi

DNI 93.391.785

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