La pandemia obligará a las agrupaciones políticas a redoblar sus esfuerzos a la hora de controlar sus boletas el día de las elecciones primarias del próximo domingo. En efecto, la Justicia electoral dispuso aumentar entre un 25 y un 30% la cantidad de centros de votación en todo el país para evitar aglomeraciones, por lo que en cada distrito los partidos deberán garantizarse un verdadero ejército de fiscales a la hora de supervisar todo el proceso, desde el comienzo de la votación hasta el final del escrutinio.

En la provincia de Buenos Aires, el distrito electoral más populoso del país, se dispusieron 5632 centros de votación con casi 37 mil mesas adonde concurrirán los electores. Para cubrir semejante despliegue el oficialismo y Juntos por el Cambio estiman que necesitarán por lo menos una legión de 42.000 personas entre fiscales generales y fiscales de mesa; a ellos deben sumarse los expertos informáticos dedicados al seguimiento de la transmisión y la carga de datos desde las mesas de votación hasta el Correo Central.

Entre traiciones e internas, la auténtica grieta

“Para los partidos políticos significa todo un esfuerzo que no se limita solo al reclutamiento de fiscales; también debemos entrenarlos y capacitarlos para que el control sea efectivo. En Juntos por el Cambio empezamos esta tarea hace un año porque preveíamos que esta elección, por la pandemia, sería más complicada”, asevera la diputada Silvia Lospennato, de Juntos por el Cambio, encargada del operativo de fiscalización junto a Guillermo Dietrich, exministro de Transporte del gobierno de Mauricio Macri.

Prevenidos después de la experiencia de las primarias de 2019, en la que el oficialismo se impuso por amplio margen sobre Juntos por el Cambio, los principales dirigentes opositores admiten que en aquel entonces incurrieron en cierta ingenuidad y hubo fallas en la fiscalización. “Si no los contás vos, los votos te los cuenta La Cámpora. Es lo que en parte nos pasó en el conurbano en 2019″, advierte el peronista Miguel Pichetto, excandidato a vicepresidente de Macri.

En Buenos Aires, así como en buena parte de las provincias, habrá internas en Juntos por el Cambio. Sin embargo, cada una de las listas en pugna deberá aportar sus propios fiscales. “Cada uno deberá fiscalizar sus propias boletas”, acordaron los comandos de campaña de Diego Santilli (Pro) y Facundo Manes (UCR).

Los principales referentes del radicalismo bonaerense estiman que lograrán cubrir bien toda la provincia gracias al músculo militante del partido y al traslado de fiscales desde el interior de la provincia (donde la UCR, por sus intendentes, tiene mayor anclaje territorial) al conurbano bonaerense, donde su despliegue partidario es menor.

En el Frente de Todos, en tanto, la fiscalización de los comicios no significa un problema que los desvele; con la mayoría de los distritos del conurbano comandados por intendentes oficialistas el control está asegurado, sostienen. A ello se debe sumar el aceitado despliegue que ese día realizará la militancia de la agrupación kirchnerista La Cámpora y, también, el aporte de los movimientos sociales afines al Gobierno.

“Fiscales no nos van a faltar. Es más: si algún candidato opositor lo desea, nos ofrecemos a controlarle también su boleta”, ironizan en el comando oficialista.

Un problema para los partidos menores

Por contrapartida, para las agrupaciones políticas minoritarias, al no contar con aparatos partidarios tan potentes, la fiscalización de las elecciones es todo un problema y el esfuerzo para reclutar fiscales es mucho mayor. Por caso, el precandidato a diputado nacional de Vamos con Vos, Florencio Randazzo, lanzó una convocatoria por redes sociales destinada a conseguir 7000 fiscales. Su objetivo de mínima es cubrir con un fiscal propio las poco más de 5600 escuelas de la provincia.

En un video difundido para redes sociales, Randazzo plantea: “¿Sabés por qué es importante votar? Porque estás eligiendo qué país querés… Por eso queremos que te sumes a nuestro equipo para fiscalizar la votación. El domingo 12 de septiembre vamos a iniciar un nuevo camino y queremos contar con vos. Sumate a votarhacebien.ar y sé parte de nuestra propuesta”.

“Estamos confiados en que lograremos cubrir todas las escuelas de la provincia con, al menos, fiscales generales. Ya contamos con 5000 personas inscriptas”, indican en el comando electoral de la alianza Vamos con Vos.

También José Luis Espert (Avanza Libertad), primer candidato a diputado por Buenos Aires, se abocó a la tarea de reclutar fiscales para su espacio. “El tema fiscalización está complicado en todos los partidos y Avanza Libertad no es la excepción. Sin embargo, hay un aspecto a destacar dentro de nuestro espacio: somos el proyecto que más atrae a los jóvenes por las ideas frescas y reales de lo que hay que aplicar en el país, por eso hay muchos voluntarios que se suman”, se entusiasma.

Gane o pierda, Cristina se radicalizará

Esta desigualdad que existe entre los partidos mayoritarios y minoritarios que se evidencia en cada año electoral a la hora de fiscalizar los comicios podría ser subsanada si el Congreso avanzara con una iniciativa que largamente demorada: la boleta única. Al contener en una misma papeleta toda la oferta electoral, las agrupaciones políticas no necesitarían contar con semejante ejército de fiscales en cada una de las mesas de votación para controlar que el adversario no les robe sus boletas. Decenas de iniciativas tendientes a modificar el sistema actual fueron presentadas en ambas cámaras en el último tiempo; el Gobierno se comprometió a debatirlas el año próximo. La oposición tomó nota: su objetivo es que en 2023 debute un nuevo sistema de votación.