Norberto Oyarbide dejó de ser juez en abril de 2016, cuando le presentó su renuncia al ministro de Justicia en aquel entonces, Germán Garavano . “Jamás tuve ningún tipo de presión, me voy porque todo en la vida tiene un principio y un final”, sostuvo Oyarbide ese día. “Me voy porque necesito otras cosas para mi vida”, argumentó en aquella oportunidad el exmagistrado.

En ese momento, también aseguró que “no hubo ningún ‘click’” que motivara su dimisión. “Esto llega y llega, hay un agotamiento y un deseo de vivir la vida”, había aclarado Oyarbide.

Murió el exjuez Norberto Oyarbide por problemas respiratorios

El presidente Mauricio Macri fue quien aceptó su renuncia días después de que Oyarbide la presentara.

«Lo hago con doble sensación», dijo Macri cuando anunció, vía Facebook, que había decidido firmar el decreto de aceptación. «Alivio», por un lado: «Saber que este señor no va a fallar más nos debe dar una gran tranquilidad a todos». Por el otro, afirmó, la frustración de saber que así le evitaba el juicio político.

En ese posteo en su perfil de la red social, el Presidente dijo que él había sufrido «en carne propia» la «discrecionalidad y arbitrariedad» de Oyarbide y afirmó: «Comparto la sensación de muchos de las ganas de que pase por el proceso de juicio político que venimos reclamando hace tiempo. El problema -agregó- es que sabemos que ése es un proceso largo y de resultado incierto».

A lo largo de su carrera, Oyarbide había atravesado varias denuncias y procesos de destitución, inclusive el primero de ellos, en el Senado de la Nación.