Un robo a un banco transformado en guerra. Eso promete el arranque de la quinta temporada de La casa de papel, la exitosa serie española que se ha consolidado como una de los productos estrella de Netflix. La banda liderada por El Profesor (Álvaro Morte) ha quedado cercada en el Banco de España y después de cien horas de asedio llega el Ejército para llevar a cabo un desalojo definitivo que promete estar cargado de violencia.

Se acerca el final de esta historia a la que primero le costó llamar la atención en su propio país y de golpe se transformó en un suceso internacional (es la serie de habla no inglesa más vista de Netflix y ganó un Emmy Internacional en la categoría Drama, un hecho inédito para la televisión española). “Hay que irse antes que más tarde”, advirtió ingeniosamente Álex Pina, creador de La casa de papel y responsable también de una nueva ficción que ya causa sensación, Sky Rojo, con Lali Espósito en el elenco.

La quinta temporada de La casa de papel estará dividida en dos entregas (o volúmenes, como los ha bautizado la producción) de cinco capítulos cada una: la primera parte, ya disponible, y una segunda que debutará el 3 de diciembre. En el primer volumen lo central es el cerco al equipo de atracadores, con una dosis alta de acción garantizada. En el siguiente, el foco será el pasado de los personajes, los hechos que los marcaron y determinaron sus diferentes personalidades.

El foco en esta primera parte (o volumen) de la temporada cinco de La casa de papel, está en el laberinto en el que se encuentran los atracadores como Manila (Belén Rueda) y Tokio (Úrsula Corberó) (Netflix/)

Al elenco ya conocido -que incluye a Rodrigo de la Serna como Palermo- se sumarán el madrileño Patrick Criado, en el rol de un licenciado en ingeniería tímido e introspectivo al que su padre Berlín (Pedro Alonso), ladrón de guante blanco y socio clave de El Profesor, convence de sumarse al ambicioso robo, René (Miguel Ángel Silvestre), un amor que marcó la vida de Tokio (Úrsula Corberó), y Sagasta (José Manuel Seda), un comandante del ejército que parece no temerle a nada.

En la primera tanda de capítulos se vibra a pleno el desconcierto que reina en la banda de ladrones enmascarados tras la caída del Profesor en manos de la inspectora Sierra (Najwa Nimri). También continuará la fórmula que llevó al éxito internacional a la serie: los increíbles trucos del Profesor, cerebro indiscutido del grupo de ladrones, grandes despliegues de fuerzas policiales, muchas armas, tiroteos y escenas de acción espectaculares potenciadas por una notable trabajo de montaje.

“Yo creo que más allá de la acción, de todo lo icónico, el mameluco rojo, la careta de Salvador Dalí, de todos esos ganchos más marketineros, hay un trabajo clave de los guionistas, que supieron cómo entrelazar esos arquetipos tan funcionales para este tipo de relato -opina De la Serna en una entrevista realizada vía Zoom-. Los guionistas son comunicadores sociales y por lo general saben plantear los temas de una manera muy hábil. Después está el ingrediente Robin Hood, que fue clave en un momento en el cual en muchos lugares del mundo la gente está planteando muy claramente el hastío que provocan las asfixias financieras que generan pobreza, desigualdad e injusticia. Toda esa combinación de factores explica lo que está sucediendo con la serie”.

Épocas más felices para la banda: la muerte de Nairobi (Alba Flores) sobrevuela toda la temporada (Netflix/)

Para Darko Peric, el corpulento actor serbio que interpreta a Helsinki, lo fundamental es la química que se produjo entre los protagonistas de la serie: “Hay algo evidente, que está relacionado con el impacto que produjo el que sin dudas es el primer global show de lengua no inglesa que está al nivel de las producciones estadounidenses -señala-. Pero lo que terminó empujando la explosión de La casa de papel es el funcionamiento tan aceitado del elenco. Yo no soy latino, pero ya llevo diecisiete años viviendo en España y aprendí que los latinos son muy corporales, muy emocionales, y eso está muy vivo, muy presente en la serie, es una razón muy importante para explicar su éxito”.

Es cierto que parte del atractivo de esta ficción española está apoyado en el carisma de sus personajes, todos muy distintos y atravesados por complicadas historias personales que han determinado sus conductas del presente, como empezará a dilucidar con mayor claridad la segunda tanda de cinco capítulos de esta quinta temporada. “En el caso de Palermo, es evidente que algo le pasó en su juventud o en su infancia -dice De la Serna-. Esa misoginia tan recalcitrante y tan patética del personaje encierra un trauma, más que un conflicto. Yo me construí en la cabeza una historia previa del personaje que me ayudó a justificar todo su accionar. Palermo es un hombre partido, que no asume del todo bien su auténtica condición, que no se permite ser quién es y que además quedó muy dolido por el final de la única relación importante que tuvo en su vida”.

Rodrigo de la Serna dice sobre su personaje «Es evidente que algo le pasó a Palermo en su juventud o en su infancia. Esa misoginia tan recalcitrante y tan patética del personaje encierra un trauma, más que un conflicto» (Netflix/)

Las revelaciones graduales y sorpresivas de algunas características de los personajes, ocultas a simple vista, han sido otra de las estrategias eficaces de los guiones de La casa de papel. El ejemplo de Helsinki es una prueba: “Para mí Helsinki era un mero mercenario, un veterano de guerra de Serbia parecido a muchos otros que yo conocí de primera mano en los años 90 -explica Peric-. Yo crecí en el ambiente de la guerra y estuve cara a cara con mucha gente como él. Pero todo cambió cuando me enteré de la homosexualidad del personaje y se me planteó el reto de eludir el estereotipo del gay de Modern Family. Por mi acento y mi aspecto físico, yo estaba bastante encasillado en algunos roles desde que trabajo en España. Casi siempre era ‘el extranjero malo’. Este papel me dio la oportunidad de mostrar otra faceta y de paso contradecir un poco esa imagen cristalizada de los serbios en el inconsciente mundial: la que nos asocia solamente con la guerra y la violencia”.

Lo que indudablemente salta a la vista en La casa de papel es la parafernalia de producción que la sostiene. En el contexto de ese formidable despliegue técnico, los actores deben ser funcionales a todo el andamiaje: no hay tanto espacio para las sutilezas, lo que manda es la acción y la espectacularidad. “Que exista esa estructura te da la posibilidad de sentirte muy cómodo a la hora de arriesgar más en la interpretación -sostiene Álvaro Morte-. Cuando ves que el colchón que tienes ahí abajo es sólido, te lanzas al vacío con más confianza, puedes ir más allá en la interpretación, investigar aspectos más extraños y ocultos de tu personaje. De todos modos, el objetivo más evidente de la serie es que la gente que la ve se lo pase en grande. No hay muchas más pretensiones que esa”.

Duelo de cerebros en la temporada 5: el Profesor (Álvaro Morte) está en manos de la inspectora Sierra (Najwa Nimri) (Netflix/)

Presente en la historia desde la tercera temporada, Najwa Nimri -actriz y cantante española de gran trayectoria- encarna a la mujer policía que finalmente logra atrapar al huidizo Profesor. Y remarca que para ella “no es la estructura la que nos soporta a los actores, sino que son los colegas que tienes enfrente los que de verdad importan, porque lo que sucede en cada escena entre nosotros es el combustible de la serie. Se dicen muchas cosas sobre La casa de papel porque hay muy poca gente con una voz propia en la prensa, y luego hay muchísimos otros que sólo pretenden hacer ruido -agrega-. Estamos haciendo entretenimiento de calidad, con corazón, pero está claro que es entretenimiento, eso no lo niega nadie. Esta serie arrancó en el fondo de un trastero de Netflix porque no había una expectativa inicial tan grande. Y fue el público el que la eligió y la consagró”.

De la Serna, otro profesional muy experimentado que ya suma más de veinticinco años de carrera, también reflexiona sobre el desafío de trabajar en una producción de esta magnitud: “Yo soy un actor inquieto, un poco salvaje, me gusta mucho improvisar -argumenta-. Y acá hay un dispositivo técnico brutal, preciso y muy contundente. Fui consciente de que eso es lo que primaba en la serie y me puse al servicio sin problemas. Pero fue difícil calibrar lo emocional para que calzara de una manera milimétrica en ese dispositivo. A mí por lo menos me costó horrores, sobre todo al principio. Pero también aprendí muchísimo. Esta serie fue una escuela para trabajar en el género de la acción”.

Alex Pina y Jesús Colmenar, creador y productor ejecutivo de la serie, durante un alto del rodaje de la filmación de La casa de papel durante la pandemia (TAMARA ARRANZ/)

Sin embargo, en la segunda parte de esta quinta temporada habrá, como se viene adelantando con insistencia en la poderosa promoción de la serie (hoy las calles de Madrid, como las de Buenos Aires, están llenas de carteles de gran tamaño que anuncian su nuevo estreno), una buena oportunidad para que el numeroso elenco se luzca. En esos cinco capítulos finales lo importante será cuáles fueron las causas determinantes que definieron la psicología de los personajes. “En mi caso, es complicado definir en pocas palabras la psicología del personaje -asegura Morte-. A mí todavía hay cosas que me gustaría entender del Profesor. La evolución del personaje en esta temporada va desde el punto de partida -cuando está absolutamente contra las cuerdas en una situación que descontrola todo su universo- hasta un momento mucho más íntimo y emocional que se descubrirá en los últimos cinco capítulos. El pasado de los personajes explicará sus acciones del presente. Puedo adelantar que el Profesor se aceptará tal como es en realidad, ese es el proceso importante que va a experimentar”.

La ovación a Mirtha Legrand en el Colón

También habrá transformaciones en Alicia Sierra, “un soldado de primera línea del sistema”, tal como la describe con con justeza Najwa Nimri. “Alicia cree de verdad en el sistema, pero cuando ese sistema la expulsa decide mostrar una cara oculta que revela todas sus miserias -analiza-. Desde el momento en el que empieza a ir por la libre, también empieza a conocerse con mayor profundidad. Ella está embarcada en una especie de huida personal para evitar encontrarse con sus emociones y su verdadero yo. Prefiere obsesionarse con ese jugador de ajedrez magistral que es el Profesor y derrocarlo porque es la única manera que encuentra para mantenerse viva. Hasta se olvida de que está embarazada… Me han preguntado varias veces si eso es posible, y yo digo que sí porque he tenido un hijo y efectivamente he subido a un escenario y me he olvidado de todo. Yo creo que Alicia está muy quebrada por dentro y al mismo tiempo tiene una gran necesidad de seguir funcionando, entonces acaba haciendo un viaje sorprendente. Ya verán la magnitud del vuelco que sufre el personaje… Es un salto muy impresionante. Sobre todo porque este viaje interior la obligó a sumergirse en unas tinieblas muy densas -dice Nimri-. Hace un tiempo leí que Mike Tyson dijo que dañar a sus rivales le producía una erección. Bueno, cuando exploras en tu intimidad en serio te puedes encontrar con cosas sorprendentes como esa. Es un proceso apabullante que siempre te lleva a repensar las cosas y a enfrentar dilemas morales. Es complicado porque además todos estamos educados en un mismo formato. Lo desafiante para nosotros fue transmitir la profundidad de cada personaje en un marco como el de esta serie, donde casi todas las escenas son de acción. Tuvimos que lograr que la psicología de estos personajes quede reflejada en esas acciones y luego aprovechar hasta la última migaja de tiempo para explicar algo más sobre ellos. Creo que lo hemos conseguido”.