El 1 de septiembre de 1983, el Vuelo 007 de Korean Air ingresó por accidente en el espacio aéreo restringido de la Unión Soviética, fue identificado como avión enemigo por las fuerzas locales y fue derribado, causando la muerte de 269 personas. Hoy se cumplen 38 años de aquel desastre que es considerado uno de los más importantes de la historia aeronáutica mundial.

En la década de 1980, las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética atravesaban uno de los momentos de mayor tensión de todo el siglo XX y la Guerra Fría seguía siendo uno de los principales acontecimientos que marcaban el mapa geopolítico mundial.

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El contexto de la época indica que, antes del desastre que implicó la destrucción del vuelo de Korean Air, la desconfianza entre ambas potencias mundiales era cada vez mayor y que la carrera armamentística no se detenía.

Todo esto ayuda a entender el porqué de los acontecimientos sucedidos el 1 de septiembre de 1983. El día anterior, el vuelo KAL 007 había partido desde Nueva York, Estados Unidos, y haciendo escala en Alaska, se disponía a viajar hacia Seúl, la capital de Corea del Sur.

Un error a la hora de configurar el mando de piloto automático hizo que el Boeing 747-200 de la aerolínea surcoreana se desviara unos 500 kilómetros de la ruta original. Esto llevó a que el Vuelo 007 ingresara en territorio soviético restringido y fuera identificado como un avión espía.

Por esto mismo, los mandatarios de la Unión Soviética dieron la orden de atacar y destruir. El saldo fue el de 269 muertos, entre pasajeros y tripulantes, todos víctimas de una de las mayores tragedias que dejó la Guerra Fría.

El misterio de la caja negra

El derribo del avión fue descalificado y criticado por la mayor parte del mundo; en simultáneo, las dos potencias se pusieron en movimiento para precisar las causas del desenlace trágico.

Uno de los primeros asuntos que tuvo en vilo a ambas partes fue la búsqueda de la caja negra, que permitiría definir con precisión lo ocurrido.

La caída del vuelo de Korean Air: cómo un error en la ruta provocó una de las mayores tragedias de la Guerra fría

La Unión Soviética la encontró antes que Estados Unidos y se negó a difundir la información que contenía. Recién en 1991, con la llegada de Boris Yeltsin al poder de Rusia, los datos fueron compartidos y eso ayudó a esclarecer, en parte, la tragedia.

De acuerdo a las investigaciones realizadas, se confirmó que el rumbo que tomó el avión fue establecido de forma accidental y que los tripulantes no se dieron cuenta del error.

Lo que también se determinó fue que el día anterior al ataque, un avión espía estadounidense había estado volando sobre la misma zona, al oeste de la isla de Sajalín.

A 38 años de la destrucción del Vuelo 007 de Korean Air, el hecho sigue siendo recordado como una de las mayores tragedias aéreas de la historia. Desde entonces, cada 1 de septiembre se lo recuerda y también se honra la memoria de las víctimas.