Números de leyenda cerrarán el círculo. El último piloto que celebró un campeonato mundial con Ferrari en la Fórmula 1, dueño de récords y de una personalidad despreocupada para sortear obstáculos y trabajar siempre en armonía, se marchará del Gran Circo. Al final del calendario, Kimi Raikkonen, de 41 años, uno de los cuatro monarcas en actividad que tiene la F.1, abandonará Alfa Romeo y también de modo definitivo la categoría. Atrás quedará el recuerdo imborrable de 19 temporadas y 342 Grandes Premios, dos marcas top; 21 victorias, 103 podios, 18 poles, 46 vueltas rápidas y 90.380 kilómetros recorridos con cinco Constructores, cifras que complementan la aventura de Iceman, que además tiene el privilegio, junto a Niki Lauda, Alain Prost y Nigel Mansell, de colocarse en modo pausa en la F.1, volver y anotarse un triunfo. Un elegido al que nunca le interesó el circo, si no las carreras. Un playboy que se reconvirtió en un personaje de familia.

En el circuito callejero de Albert Park, en Melbourne, Raikkonen hizo su estreno con Sauber y logró el primer punto de los 1865 que acumula su campaña, esa que señala que en todas las temporadas se encargó de sumar. Esperó dos años para firmar el primer éxito: Kuala Lumpur 2003, con McLaren; Rubens Barrichello (Ferrari) y Fernando Alonso (Renault) lo escoltaron en el podio. Triunfó en 15 circuitos diferentes, con tres Constructores -McLaren, Ferrari y Lotus-, tres motores -Mercedes, Ferrari y Renault- y tres proveedores de neumáticos: Michelin, Bridgestone y Pirelli.

One world championship, and hundreds and hundreds of laughs 😂

So many funny memories with Kimi!#F1 pic.twitter.com/3XQlluUKU8

— Formula 1 (@F1) September 1, 2021

El debut siempre está envuelto por nerviosismo, aunque Raikkonen, con 21 años, asomó como un personaje excéntrico. A media hora de la apertura de la calle de boxes en aquel Gran Premio de Australia, ningún integrante del equipo conocía el paradero del novato. Lo encontraron durmiendo en una de las habitaciones que la escudería tenía detrás de los boxes. El finlandés también tuvo un arribo particular, porque se salteó los escalones previos y de la Fórmula Renault desembarcó directamente en el Gran Circo; nunca había visto una carrera de F.1, así que la viviría desde las entrañas.

Max Mosley, por entonces presidente de la FIA, se opuso a entregarle la superlicencia, una medida que logró revertir Peter Sauber. El suizo fue su descubridor y lo hizo entrenarse durante medio año en el circuito de Mugello. En las conversaciones que mantenía con agentes de pilotos o personas que no eran de su círculo de confianza nunca mencionó el nombre o apellido por temor a que otros equipos le arrebataran ese diamante que estaba puliendo. Cuando hacía referencia al joven talento de ojos azules y cabello rubio usaba la palabra eskimo [esquimal].

En el estreno en la Fórmula 1, Kimi Raikkonen sumó un punto, producto del sexto puesto en el Gran Premio de Australia 2001; con Sauber, disputó 17 carreras en aquella temporada (Clive Mason/)

“Tomo las carreras como un reto. Me gustan, las disfruto, pero el resto, lo que rodea a este negocio, no me interesa”, confesaba en 2019, cuando se unía a Alfa Romeo, tras el segundo ciclo en Ferrari. “Me hace feliz que haya fanáticos a los que les gusto, pero lo único que intento es hacer las cosas que me hacen feliz. Mientras hagas cosas que te hacen feliz como persona eso es lo único que importa: si eres feliz eso te ayudará en tu trabajo, ya sea manejar un Fórmula 1 o cualquier otra cosa. Te ayudará en la vida cotidiana”, comentó en una charla con El País. El mismo Kimi que con cinco años sufrió un accidente en su bicicleta que repercutió en su voz, el que el esfuerzo de su madre -Paula- le posibilitó tener un karting competitivo: el dinero que reservó para realizar refacciones en el hogar se destinó a mejorar el kart.

Gran Premio de Australia 2013: Fernando Alonso (Ferrari) y Sebastian Vettel (Red Bull) flanquean en el festejo al ganador Kimi Raikkonen (Lotus); la escudería inglesa contrató al finlandés para su regreso a la categoría en 2012

En su paso por McLaren, el ex patrón Ron Dennis fue quien lo apodó Iceman. La frialdad para resolver situaciones, el método de trabajo y la comunicación sencilla pero eficiente que mantenía con los ingenieros, borraban las escenas del playboy. En la pista, en el garaje, en los tests, Raikkonen siempre resultó un profesional al extremo que nunca se escuchó una queja del entorno -compartió espacio con Sebastian Vettel en 81 carreras, con David Coulthard en otras 51 y con Alonso (19)-, ni de los diversos staff de mecánicos.

Pero la corona llegó tras marcharse de Woking a la Maranello, donde en su primer año derrotó a su ex equipo y a las desinteligencias internas que sostuvieron Lewis Hamilton y Alonso. “Casi nadie se lo creía; ni antes ni después. No sé si nos daban apenas un 20% de posibilidades de ser campeones. Cuando terminó la carrera [Gran Premio de Brasil, el 27 de octubre de 2007] estábamos calculando si éramos campeones o no”, es el recuerdo que ensaya, de modo anodino, como si ese éxito -desde entonces ningún piloto de Ferrari volvió a ganar el título- resultara algo menor en su carrera. Cada vez que se lo hacen sentir, lanza fuego por la boca: “La gente que dice eso de mí son los que se pasan el día mirando la computadora y analizando vaya a saber qué”.

El único triunfo en Silverstone, en el Gran Premio de 2007; en su primera temporada en Ferrari logró la corona de pilotos: el finlandés es el último en celebrar un título con la Scuderia

Raikkonen puede ser el Hombre de Hielo, como cuando de modo cortante respondió que dejaran de darle instrucciones por la radio o cuando canceló la fiesta que se realizaría en Mónaco, con motivo de los 300 grandes premios, en 2019. “No hay nada que celebrar, además no me gusta Mónaco. No es un buen Gran Premio. Es terrible para los mecánicos”, dijo.

Pero también es un padre tierno y un excelente anfitrión, como ocurrió con un niño que lloró por su abandono en el GP de España 2017. Las cámaras de TV enfocaron al pequeño, vestido de rojo, con las ropas de Ferrari, desconsolado al ver que su ídolo quedaba fuera por un accidente antes de cumplir el primer giro en Montmeló. La Scuderia envío a agentes de relaciones públicas para que el niño y su familia -de origen francés- visitara el paddock. Thomas Danel, de 6 años, siguió las alternativas junto a Kimi, que le obsequió una gorra y un par de botas; los mecánicos, luego, lo llevaron a celebrar el segundo puesto de Vettel.

McLaren se convirtió en la segunda escudería de Kimi Raikkonen en la Fórmula 1; con la escuadra de Woking y en el Gran Premio de Malasia de 2003 consiguió el primero de los 21 éxitos en el Gran Circo (Clive Rose/)

Las noches alocadas fuera de los circuitos, los excesos de alcohol y las fiestas, encontraron su final cuando en la vida de Raikkonen apareció Minttu Virtanen, ex azafata con la que mantuvo un noviazgo de tres años y se casó en 2016 -en la Toscana- y con quien tiene dos hijos: Robin y Rianna. Su residencia puede mutar entre Suiza o Finlandia, donde se confinó en 2020 durante la pandemia mundial de Covid-10. “Ahora la familia es más importante que las carreras, aunque disfruto corriendo. Disfruto de la paternidad, me encanta pasar tiempo con ellos, involucrarme en sus infancias”, expresa Raikkonen, que cuando entre 2010 y 2011 se alejó de la F.1 participó del Mundial de Rally. La pasión por el automovilismo se la transmite a Robin -Aceman-, que ya despunta sus virtudes en kart.

Con Alfa Romeo, el primer campeón del mundo, en 1950, Kimi Raikkonen se marchará de la Fórmula 1, luego de 19 años, una corona y el récord de presencias (Francisco Seco/)

Al calendario de la F.1 le restan diez estaciones. Serán las últimas diez carreras de Raikkonen, el piloto que es una leyenda, el playboy que domó sus demonios y disfruta de la nueva vida en familia. “La Fórmula 1 puede llegar a su fin para mí, pero hay mucho más en la vida que quiero experimentar y disfrutar”, señaló Iceman en un comunicado, en el que agradeció a todos los que se involucraron en su carrera, esa que lleva 19 temporadas.