La cantante y actriz Jane Birkin, de 74 años, sufrió “un ligero accidente cerebrovascular”. La intérprete “se encuentra bien”, pero se vio obligada a cancelar su presencia en dos festivales de cine en Francia, según informó su familia en un texto enviado a la prensa. El ictus tuvo lugar hace unos días, pero no se había hecho público hasta ahora que llegó el escueto comunicado.

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“Se encuentra bien. Sus familiares desean que se respete la tranquilidad necesaria para su convalecencia. Jane tiene ganas de reencontrarse con su público”, agrega el escrito enviado por la familia. Sin embargo, no podrá acudir al festival de Deauville, en Normandía, donde se la esperaba. Su última aparición pública fue a finales de agosto en el festival de cine de Angulema.

Jane Birkin, mito del cine y la canción desde los años sesenta, presenta estos días el documental Jane par Charlotte, en el que su hija Charlotte Gainsbourg (que tuvo junto al fallecido cantante Serge Gainsbourg) retrata su vida cotidiana, y que ya fue proyectado en el festival de cine de Cannes, fuera de competición. En él se la ve en su casa de Bretaña, al norte de Francia, donde esta actriz nacida en Londres reside desde hace años.

En una reciente entrevista con S Moda, Charlotte Gainsbourg explicó que no se siente directora: “Solo quería hacer una película sobre mi madre, tomar una cámara y mirarla muy de cerca, tener una excusa para observarla, fotografiar cada detalle de ella. Y ella aceptó. Aunque me llevó un tiempo convencerla. En un momento, después del concierto de Japón, rechazó la idea por completo. La odió y me dijo que no podía hacerlo. Dos años después, vio el material y pensó que no era tan malo ni tan violento y empezamos a rodar. No estaba intentando ser directora, y no sé si podría serlo porque siento que solo puedo hablar de cosas personales. Y solo quería estar con ella, contar nuestra experiencia”, relataba.

“Es difícil tomar una cámara, grabar a tu madre y preguntarle todo lo que querés saber. Me sentía un poco voyeur. Mi hija de nueve años me ayudó a superar esa timidez”, explicaba. Además, en esa charla Gainsbourg contaba que ese rodaje había sido “una experiencia intensa”. La película está llena de “pequeños momentos y grandes emociones”, confesó.

La primera influencer

En un tiempo sin redes sociales ni filtros, todas querían ser como Jane Birkin, esa inglesa que había conquistado París –y a Serge Gainsbourg, el enfant terrible del cine francés– con su imagen sensual y frágil, esa sonrisa perfecta y su voz siempre a punto de romperse. Ícono de estilo desde que apareció en la tapa de Vogue (1969) con su figura etérea y cierto aire de ambigüedad sexual, Jane devino en la representación viva de una época. Cantante, actriz, sex bomb… con los años también sería un arquetipo de belleza femenina que marcó el siglo XX y la inspiradora de una cartera de lujo que lleva su nombre y es una de las más vendidas de la historia: el famoso modelo Birkin de Hermès.

Jane nació en Londres, el 14 de diciembre de 1946, en una familia de artistas. Comenzó su carrera como modelo y enseguida pasó a interpretar pequeños roles en cine. Así fue como conoció a John Barry, quien le dio su primer papel en Passion Flower Hotel, en 1965. Poco después se casaron y de esa relación nació Kate, su primera hija (1967), quien se quitó la vida en 2013. Cuando tenía 20 le llegó su gran chance con Blow Up, de Michelangelo Antonioni, película que la ubicó en el centro de la escena del Swinging London, alcanzó estatus de clásico, resultó galardonada en el Festival de Cannes y la puso en la mira de productores y directores.

Jane Birkin y Serge Gainsbourg

De un solo paso, entró a París por la puerta grande. Hizo un casting para la película Slogan, de Pierre Grimblat, y en el set conoció a Serge Gainsbourg, quien la hizo llorar en la prueba de cámara. Jane consiguió el papel y, en ese instante, inició una apasionada historia de amor con Serge que cambiaría su destino. Ella tenía 21 años, una hija y estaba divorciada. El cantante, compositor y pintor era el más brillante y controvertido de los artistas franceses, y le llevaba veinte años. “Yo solo era una chica famosa y él era un genio”, evocó Jane en una entrevista.

Fueron célebres enseguida: eran talentosos, modernos, irreverentes, alternaban entre la noche parisina y la londinense, aparecían en las revistas y conocían a la bohemia francesa. Pero el punto máximo de fama les llegó en 1969, cuando grabaron juntos la canción “Je t’aime… moi non plus”, en la que Jane sacó a la luz todo su erotismo en esa voz quebradiza. El tema apareció en el disco Jane Birkin-Serge Gainsbourg y fue censurado en muchos países como España, Inglaterra e Italia, pero aun así fue un hit: vendió un millón de copias en unos meses. En 1971 nació la única hija que tuvieron juntos: Charlotte Gainsbourg. Doce años duró ese amor sin límite que atraía como un imán. A principios de la década del 80, Jane abandonó a Serge y se mudó con el director de cine Jacques Doillon, con quien en 1982 tuvo a su tercera hija: Lou.

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Hace años que Jane sobrevive, tuvo que afrontar la muerte de Serge y tiempo después la de su hija Kate mientras le hacía frente a una leucemia. La chica cool británica logró seguir adelante a base de abrirse y contar sus memorias en una suerte de diario.