El tomate, usualmente mal catalogado como verdura, es en realidad una de las frutas más consumidas en el mundo y una de las más comunes en la mesa argentina. En los últimos siete meses aumentó exponencialmente, por encima de cualquier otro producto medido por el Indec.

Entre diciembre de 2020 y julio pasado, el precio de tomate redondo creció 200,45%. Sólo entre junio y julio trepó 51,1% según las planillas oficiales, alcanzó el máximo del año y el mayor aumento entre todas las frutas y verduras. Pasó de $106,90 el kilogramo a $161,55 en 31 días. El precio es todavía más alto en las principales cadenas de supermercados, según un relevamiento de LA NACION. Se oferta un kilo de tomate entre $189,9 y $219,9.

Comparado interanualmente, el tomate aumentó más de 118%.

La industria del tomate en Argentina es deficitaria y requiere de importaciones de Chile e Italia para cubrir la demanda. (Luke Sharrett para The New York Times/)

La fruta es producida en la Argentina, aunque, según datos oficiales, la industria es deficitaria y el remanente que las empresas frutícolas no cubren es importado desde Chile e Italia, generalmente. La producción promedio anual de tomate argentino de los últimos años se ubica en torno a las 1.100.000 toneladas y 17.000 hectáreas productivas. Aproximadamente un 70% está destinado al mercado para consumo en fresco y el resto, para la industria.

Para cubrir todo el consumo deberían producirse 200.000 toneladas más según la diferencia entre el volumen cosechado y la demanda estimada en 2020. Esto es casi un 20% más de lo que actualmente se logra producir.

En total, en la Argentina se consumen 1.300.000 toneladas de tomate por año, aproximadamente. A precio actual, significan cerca de $210.000 millones anuales.

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El rubro de alimentos empuja la inflación al alza y la canasta básica alimentaria sigue por encima del nivel de inflación en los últimos 12 meses. Mientras que la primera registró un acumulado de 58,3%, el índice de precios en ese período ascendió a 51,8%.

“La suba en la división Alimentos y bebidas no alcohólicas (+3,4%) fue la de mayor incidencia en todas las regiones. El incremento se explicó fundamentalmente por el aumento en Verduras, tubérculos y legumbres, donde se destacó, entre otros, el alza del precio del tomate”, admitieron desde el organismo oficial de medición.

Los datos oficiales muestran que los aumentos no ocurrieron en un período específico del año. Las subidas se dieron en febrero (36,8%), marzo (36,8%), mayo (37,2%) y julio (51,1%). En enero, abril y junio los precios cayeron.

“Es de los productos que más volatilidad tiene de todo lo que releva el INDEC. Por ejemplo, el mes pasado había caído más de 8%, el anterior subió 37%, en abril cayó 12%. Siempre tiene variaciones bastante bruscas”, indicó Nicolás Pertierra, economista jefe en Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz.

Los motivos

El sube y baja en el precio del tomate se debe a cuestiones climáticas y a la fragilidad del precio ante los cambios en la oferta, que ocurren a lo largo de todo el año. Una lluvia que prive de cosechar durante varios días puede causar aumentos abruptos en cualquier época del año.

“El tomate siempre en esta época del año tiene un aumento que tiene que ver con la falta de producto en la Argentina. Se producen baches en algunos momentos de falta de oferta, casi siempre por factores climáticos. Si hubo mucha lluvia en Salta, de donde sale mucho tomate, el tomate sube”, explicó Marcelo Alos, secretario de Alimentos, Bioeconomía y Desarrollo Regional del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca.

La producción del tomate es muy sensible a los cambios climáticos, lo cual explica la volatilidad en los cambios de precio alrededor de los meses del año. (Inés Clusellas /)

El 200,45% acumulado durante el año tiene que ver con aumentos en el insumo principal para la producción, en esta ocasión. De acuerdo con fuentes de la industria y oficiales, el problema radica en la semilla de tomate, que es casi toda importada de Europa.

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El tomate fresco es un producto estacional. En verano se produce en todos lados, pero de mayo a noviembre la producción sale de invernaderos o del norte argentino, en donde no hay estabilidad de precios. Hay poca oferta, mucha demanda. “La ola polar diezmó las producciones que estaban al aire libre”, dijo Raúl Giordano, presidente de la Cámara de la Fruta Industrializada de Mendoza.

El precio de referencia para todo el país lo fija el Mercado Central. LA NACION consultó a fuentes de la Corporación, pero no recibió respuesta.