No solo es una de las mujeres más hermosas de la Argentina, sino que a lo largo de su carrera como actriz y modelo, siempre se la ha relacionado con el poder. Graciela Alfano, más de una vez ha decidido echar un velo de misterio sobre momentos íntimos de su vida, especialmente aquellos que involucran exmandatarios. Siempre apostando al rendidor juego de seducción de “lo cuento o no lo cuento”, la estrella ha sabido qué decir y cuándo. Basta como ejemplo su paso del sábado por P.H. (Podemos hablar), donde se refirió a una relación que en su momento fue muy comentada, pero cuyos detalles se mantienen todavía hoy en un cono de sombra.

La irreverente pero efectiva conducción de Verónica Lozano (en ausencia de Andy Kusnetzoff que fue papá), llevó los carriles del programa hacia un estilo más caótico. Ninguna pregunta terminó como arrancó, esquema que le permitió a los invitados, Gerardo Romano, Analía Franchín, Rodrigo “Vagoneta” Rodríguez, Rodrigo Lussich y Alfano, saltar de un tema a otro ininterrumpidamente.

Así fue como, de la nada, surgió la noventosa historia de seducción entre Graciela Alfano y Carlos Saúl Menem. Con ganas de hablar del tema, la rubia no tuvo problema en someterse al interrogatorio de sus compañeros, aunque aclaró de entrada que nunca estuvo “en el dormitorio presidencial de nadie”. Decidida, comenzó a dar detalles: “Yo iba a un barco, al barco de Mario Falak (empresario muy cercano al expresidente)”.

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— telefe (@telefe) September 5, 2021

Así, el tema derivo en la relación que unió a la actriz con el riojano, y de la que Graciela no dudó en aportar más de un detalle prácticamente desconocido: “Ponía mis condiciones. Le decía ‘vos sos presidente desde hace dos minutos, pero yo soy Graciela Alfano desde hace veinte años’. A mí me gustaba la imagen de él cuando estaba patilludo, me gustaba esa cosa de caudillo del interior”.

Aunque más de una vez se habló de los amores de Menem, y de su gusto por las mujeres famosas y llamativas, siempre se entendió como parte de un código de seducción que el entonces presidente solía ejercer con suma prestancia.

Sin embargo, en la noche del sábado, Graciela reconoció que entre ambos hubo mucho más que un entusiasmo momentáneo: “El tema es que el tuvo un enamoramiento fuerte conmigo. De hecho quiso que yo me fuera a vivir con él a Olivos cuando Zulema se fue. Me lo pidió y yo le dije que no, porque el subsecretario de turismo de él era mi marido (Enrique Capozzolo)”.

“¿Pero seguías casada con él?”, preguntó sorprendida Lozano quien no terminaba de conectar caras con fechas, mientras Alfano le reafirmaba que así había sido. “Después de decirle que no, que yo a Olivos no iba, se fue enfriando la cosa. Después tomó un camino que qué se yo, él se volvió esa especie de ‘presidente sex symbol´ que salía con todo el mundo pero a mí se me había pasado la historia”.

“Entonces se puede decir que fuiste la primera, antes de Moria (Casán) y de Yuyito (Amalia González)”, la picanteó la conductora. Pero Graciela, rápida de respuesta y conocedora del juego mediático, decidió patear la pelota afuera antes de entrar en conflictos: “Yo no sé, no tengo idea. Soy yo y mi historia. Se infieren cosas, pero no es tan así. Yo no coincidía en un montón de cosas con él, pero bueno”.

Rodrigo Lussich, para tratar de ordenar un poco historia y protagonistas, sumó al debate: “En realidad Moria armaba las cenas en Olivos, yo no sé si también concretaba”. A lo que la Alfano respondió categórica: “A mí comer no me interesaba”.