Escenarios electorales. ¿Qué implica ganar o perder para el oficialismo y para la oposición?

A diferencia de una elección presidencial, en la que el resultado arroja un claro ganador, en las elecciones legislativas las lecturas suelen no ser unívocas y variar según la conveniencia de los candidatos. Este es el escenario que preanuncian los equipos de campaña del Frente de Todos y de Juntos por el Cambio como también distintos analistas políticos, que se preparan para un “duelo de interpretaciones” del resultado de las primarias del 12 del mes próximo, el primer mojón hacia las generales de noviembre.

Salvo una victoria contundente o una derrota estrepitosa del Gobierno, podría suceder que, en la noche de las PASO, haya más de un frente político que pretenda subirse al podio ganador o bien bajarse del carro de los perdedores. Por caso, si el Frente de Todos triunfara a nivel nacional pero por una diferencia acotada, ¿el resultado los habilitaría a festejar o se trataría, más bien, de un triunfo pírrico? ¿Qué sucedería si en Buenos Aires, bastión de Cristina Kirchner, el oficialismo cayera derrotado? ¿Implosionará el Frente de Todos o se jugará a todo o nada de cara a las generales, recursos del Estado mediante? ¿Qué pasaría si Juntos por el Cambio no supera el umbral del 45-50% de los votos en la Capital, su baluarte electoral?

“Una elección presidencial tiene una interpretación clara en el resultado, un ganador indiscutible. Pero en una elección legislativa de medio mandato, la interpretación de quién ganó es más compleja”, subraya Rosendo Fraga, director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría.

Ante esta perspectiva, conviene distinguir tres escenarios –nacional, Buenos Aires y Capital- y las variables que unos y otros barajarán en la noche de las primarias a la hora de analizar el resultado de las elecciones.

ESCENARIO NACIONAL

VARIABLE 1: GANA EL OFICIALISMO. Si la sumatoria de votos de todo el país arrojasen un triunfo acotado del Frente de Todos (con una diferencia menor a cinco puntos respecto de su inmediato rival), en la Casa Rosada lo festejarán como una gran victoria.

“Sería épico porque se habrá podido ganar pese a la pandemia, a la crisis económica, a la inflación y al ‘OlivosGate’”, se entusiasman.

De suceder, Juntos por el Cambio contraatacará el discurso triunfalista con la vara del resultado de 2019, en la que el Frente de Todos se impuso por 16 puntos en las primarias y por 7 en las generales. “Si ganan por menos de cinco puntos habrán perdido mucho capital político”, afirma Patricia Bullrich, jefa de Pro.

En las huestes de Horacio Rodríguez Larreta, devenido en articulador de la estrategia de Juntos por el Cambio en el área metropolitana, creen que una derrota en las PASO por una diferencia menor a 5 puntos frente al oficialismo sería un virtual empate y, por lo tanto, leído por ellos como un triunfo.

“Habremos recortado la diferencia con respecto a 2019 y nos muestra competitivos frente a las generales con posibilidades de ganar si la elección se polariza y predomina el voto útil. Nos permitiría mostrarnos bien parados frente a las presidenciales de 2023”, confían.

El politólogo Gustavo Marangoni coincide en que un un triunfo ajustado del oficialismo en las PASO augura un final abierto. “El Gobierno, obligado a ampliar el margen de votos en las elecciones generales, enfrentará dos fantasmas: un resultado que no es óptimo y sobre el que deberá dar cuentas y, segundo, el antecedente de que Juntos por el Cambio ha demostrado crecer en su caudal entre las primarias y las generales. Así sucedió en 2015, 2017 y 2019”, precisó.

Tanto Fraga como el politólogo Luis Tonelli advierten que, por tratarse de una elección legislativa en la que cada distrito tiene su peso específico –en votos y en bancas-, sería sesgado realizar una “lectura nacional” del resultado.

“Efectuar la suma total de los votos a nivel país es complicado: más que los votos obtenidos, lo que importa aquí son las bancas ganadas por uno y otro espacio. El Frente de Todos cuenta con ventaja pues, además de ser fuerte en la mayoría de las provincias de magnitud pequeña, pone en juego menos bancas: renueva 51 de las 119 que tiene, mientras la oposición renueva 60 sobre 115. Es decir que el oficialismo necesita menos votos para obtener más bancas”, advierte Tonelli.

VARIABLE 2: PIERDE EL OFICIALISMO. Esta es una hipótesis que, encuestas en mano, la Casa Rosada descarta. “De suceder, el presidente Alberto Fernández será entronizado por propios y ajenos como el mariscal de la derrota”, sentencia Marangoni. El politólogo prevé que una derrota en las primarias del oficialismo polarizará aún más la competencia de cara a las generales y que, lejos de bajar los brazos, el Gobierno, una vez recuperado del golpe, jugará a todo o nada.

“Es muy probable que el ministro Martín Guzmán se vea obligado a ‘anabolizar’ la economía con más emisión monetaria e incentivos para el consumo con tal de fagocitar a las terceras fuerzas, como la de Florencio Randazzo. La elección será presentada como un eventual ballotage con Juntos por el Cambio y será aquí cuando Cristina Kirchner pase al frente y tome ella misma las riendas de la campaña”, razona Marangoni.

En la oposición coinciden: una derrota oficialista potenciaría a Juntos por el Cambio aunque precipitaría a la coalición a una disputa encarnizada por los liderazgos internos. “El Gobierno tiene por delante otros dos años de gestión y, si mantiene la unidad de la coalición y endereza su rumbo, puede recuperar su competitividad”, advierte Marangoni.

ESCENARIO PROVINCIA DE BUENOS AIRES

Con el 38% del padrón nacional, el resultado que arroje este populoso distrito será gravitante en todas las lecturas políticas que se realicen la noche de las PASO. Fraga está convencido que el “efecto ganador” en una elección de medio mandato lo determina la elección bonaerense y no tanto la suma total de votos a nivel nacional. Así sucedió en las elecciones de 2009, 2013 y 2017, cuando el kirchnerismo cayó derrotado en Buenos Aires y el impacto tuvo inmediata repercusión nacional.

VARIABLE 1: GANA EL OFICIALISMO. En la Casa Rosada echan a rodar el escenario que mejor le convendría a Fernández: un triunfo ajustado de Cristina Kirchner en su bastión y un resultado más amplio a favor del oficialismo a nivel nacional.

Otro sería el análisis frente a una victoria por un margen superior a los 7 puntos. “Sería, y con razón, motivo de euforia para una Cristina Kirchner que sobreactuará su victoria. Allí cobrarán todos: Axel Kicillof, Máximo, Sergio Massa, incluso Alberto Fernández”, vaticina Marangoni.

Tonelli ironiza. “Cristina Kirchner no hizo de Buenos Aires la ‘madre de todas las batallas’, sino la ‘madre de toda la guerra’ –apunta-. Festejará aunque gane por un solo voto”. Marangoni coincide. “Será un envión anímico muy importante de cara a las generales”, subraya.

En las huestes de Rodríguez Larreta consideran que un triunfo acotado del kirchnerismo en su territorio significaría, también, un triunfo para la oposición. “Si las listas de (Diego) Santilli y (Facundo) Manes sumadas logran recortar a un solo dígito la diferencia de 12 puntos con que se impuso Kicillof en 2019 ya es un logro, máxime tratándose del debut de ambos en un distrito difícil”, señalan.

Bullrich considera que una victoria ajustada del kirchnerismo en su bastión tal vez pueda ser revertida en las generales por Juntos por el Cambio si, como sucedió en elecciones pasadas, logra que una mayor cantidad de votantes se vuelquen a las urnas en noviembre. “En 2019 logramos que dos millones de electores que no fueron a las PASO concurran a votar en las generales. Buena parte de esos votantes fueron nuestros”, advierte.

El resultado de la compulsa entre Santilli y Manes será clave en la disputa por el liderazgo de Juntos por el Cambio entre Pro y el radicalismo de cara a 2023. “Un triunfo claro de Santilli en las PASO confirmaría el papel de articulador de Rodríguez Larreta en Pro frente a Macri y el radicalismo”, afirma Marangoni. En el radicalismo sostienen, en cambio, que si Manes logra sorprender con una buena elección, el centenario partido quedará bien parado para disputar el liderazgo de la coalición opositora.

VARIABLE 2. DERROTA DEL OFICIALISMO. Es el escenario soñado por la oposición y si bien la Casa Rosada lo descarta de plano, admiten que los números de las encuestas se anticipan ajustados.

Los analistas políticos son cautos. “Una derrota en Buenos Aires desatará un fuerte pase de facturas interno y el primer desafío de la coalición gobernante será mantener la unidad frente a las elecciones generales –coinciden-. En este escenario pierden todos: Cristina, Alberto, Kicillof, Massa y Máximo Kirchner”.

Frente a este hipotético escenario, aunque auspicioso para Juntos por el Cambio, no significa que se haya ganado la carrera, advierte Bullrich. “Seguramente el Gobierno hará un derroche del gasto público para ganar a como dé lugar en las generales de noviembre. El poder del aparato estatal será gravitante y nosotros tendremos que denunciarlo”, advirtió.

CAPITAL FEDERAL-LOS DESAFÍOS DE RODRÍGUEZ LARRETA

Todas las encuestas vaticinan una victoria del oficialismo porteño, aunque la vara a superar en estas elecciones es muy alta: deberán alcanzar entre el 45 y el 50% de los votos si pretenden renovar al menos los ocho diputados que Juntos por el Cambio obtuvo en 2017.

“Un resultado óptimo para Rodríguez Larreta será alcanzar los 50 puntos sumados los resultados de las tres listas que compiten en las elecciones internas con 20 de diferencia respecto del Frente de Todos”, anticipa Marangoni. “Un resultado menor sería demasiado austero”, advierte.

Pese a correr con ventaja en un distrito marcadamente antikirchnerista, Juntos por el Cambio enfrenta la sombra de los libertarios de Javier Milei, que podrían morderle una porción de su electorado. Por ello su obsesión es que sus votantes más leales concurran a votar en las primarias y en las generales, una de las formas de contrarrestar la amenaza. La otra es que la lista de Ricardo López Murphy, que confronta a la de Vidal en la interna, logre preservar para Juntos por el Cambio el voto de derecha que le disputa Milei.

“La mejor ecuación para Rodríguez Larreta es sacarle la mayor ventaja posible al kirchnerista Leandro Santoro pero, al mismo tiempo, que Vidal haga una buena elección aunque el resultado no sea tan aplastante para que López Murphy logre integrarse a la lista y neutralizar a Milei. Es un equilibrio demasiado fino”, resume Marangoni.