NUEVA YORK.– Una y otra vez, de manera espontánea, un país apareció en las respuestas de inversores, operadores y analistas de Wall Street cuando se les preguntó sobre la expropiación de YPF: Venezuela.

Luego de que la presidenta Cristina Kirchner anunciara esa decisión, Federico Zaldúa, un operador que trabaja para un fondo de inversión de Wall Street, comenzó a atender varias llamadas de colegas de Estados Unidos y de Europa que le pedían su impresión sobre la iniciativa y le preguntaban sobre el futuro de la principal petrolera del país.

«Los que no están acostumbrados a la Argentina piensan que esto es Venezuela», sintetizó.

Hubo, en el último tiempo, inversores que apostaron por YPF entusiasmados por las perspectivas del negocio de shale oil y shale gas, y las especulaciones sobre el impacto que podrían tener esos descubrimientos en el valor de la compañía.

Ayer, ese entusiasmo había dado lugar a la desilusión y la confusión, pese a que la expropiación era un escenario más que previsible.

De hecho, un informe del banco de inversión Goldman Sachs, difundido el jueves pasado, mantenía su recomendación de vender la acción de YPF, en parte por los rumores sobre la posible expropiación de la petrolera. «Mantenemos nuestra preocupación sobre el desenlace incierto de la continua presión del Gobierno sobre los fundamentos de largo plazo de la empresa», apuntaba.

Crónica de un derrumbe

Ayer, la acción de YPF en la Bolsa de Nueva York cayó 11,16% hasta que suspendieron su cotización, tal como ocurrió en la Bolsa porteña, donde el papel de la petrolera retrocedió 2,4 por ciento.

Juan Carlos Hidalgo, analista del Instituto Cato, un centro de investigaciones conservador, fue lapidario respecto de las consecuencias de la decisión para la Argentina: enfrentamiento con España y la Unión Europea, deterioro del clima de inversión, complicaciones para cerrar un acuerdo con el Club de París y una crisis fiscal futura por problemas para acceder al financiamiento, enumeró.

«Con esta decisión, ya no queda duda de que la Argentina se incorpora de lleno al club de naciones bolivarianas», sentenció.

Hidalgo dijo además que la decisión desembocará en una crisis fiscal, ya que el Gobierno tendrá más dificultades para acceder al financiamiento debido a que el país estará cada vez más aislado. «La pregunta es adónde va a llegar este modelo cuando se acabe la plata de los fondos de pensiones y la del Banco Central», completó.

Costos no evaluados

Gabriel Torres, vicepresidente de la calificadora de riesgo Moody’s, dijo que la decisión es negativa para la nota crediticia del país, por las señales que envía respecto de la falta de seguridad jurídica, algo que impactará en la inversión, advirtió.

Pero, además, por el costo que la expropiación conllevará para las finanzas del gobierno nacional.

«Van a cerrar el país como destino de inversión», vaticinó Anish Kapadia, un analista de Tudor Pickering Holt & Co., en Londres, según consignó la agencia Bloomberg.

“Lo que es sorprendente es que están expropiando activos en lugar de ir a través del mercado para hacerse de una participación en la compañía. Esto sienta un precedente terrible”, agregó.