Luis Solimeno comenzó su actividad con una pequeña lancha y luego, junto a sus hijos Antonio y Luis, transformaron el emprendimiento familiar en una importante actividad empresarial dedicada a la pesca y a la industrialización, llamada Grupo Solimeno. Así transformaron a su empresa en una de las pesqueras que más exporta. Emplea a más de 850 personas y comercializa anualmente más de 30.000 toneladas de productos.

Actualmente, cuenta con una flota de 12 barcos y tiene 2 plantas en tierra en la ciudad de Mar del Plata.

“Seguimos siendo, desde 1976, una empresa marplatense y familiar, con inversiones continuas en nuestro querido país”, cuenta Antonio Gabriel Solimeno, gerente de la empresa, nieto de Luis e hijo de Antonio Solimeno.

“La transformación de nuestra actividad comienza en 1970 con mi padre, Antonio Solimeno. En sus inicios como armador de buques de pesca, la primera embarcación que tuvo fue construida en el puerto de Mar del Plata. Era un pequeño barco costero de 18 metros de eslora. Gracias a un arduo trabajo y sacrificio, luego adquirió un segundo buque de 25 metros para ingresar al mundo de la pesca”, recuerda.

En 1976 se comenzó la construcción de una planta industrial para elaborar productos de la pesca y el crecimiento les permitió, en 1979, exportar por cuenta propia a países como Brasil, Estados Unidos y los mercados de Asia, Medio Oriente y Europa.

“A medida que pasó el tiempo nos hemos ido aggiornando en flotas de buques pesqueros con nuevas tecnologías, como fue el caso de los buques poteros para la pesca de calamar congelado a bordo y de los barcos arrastreros congeladores, que ya traían el filet hecho en el mismo buque, empacado y congelado. Además, continuamos ampliando la flota de barcos fresqueros para dar trabajo en tierra a nuestras plantas, asegurándonos una alta calidad de materias primas propias. Actualmente contamos con 4 buques tangoneros dedicados a la pesca exclusiva de langostino que son procesados, clasificados y congelados a bordo, listos para el consumidor final y ser exportados”, afirma el empresario.

Mercado global e inversiones

En general, la producción pesquera es un sector con alto porcentaje exportador. Hoy la empresa está balanceada en un 75% de productos para exportaciones y u 25% para el abastecimiento del mercado interno.

Una de las dos plantas en tierra, en Mar del Plata

“En este último año y medio, como tantos otros rubros, hemos sufrido un poco el golpe de la pandemia, ya que uno de nuestros principales mercados, China, donde se exportan nuestros langostinos, nos han dejado de comprar por la pandemia, y tuvimos que salir a buscar nuevos clientes. Esperemos que esta situación, con la vacunación masiva a nivel global, cambie, y podamos volver a reinsertarnos en el mercado chino”, agrega.

Dentro de la industria pesquera, se destaca su participación local en las ferias internacionales del sector más importantes del mundo, como Conxemar (Vigo España), Seafood (Bruselas Alemania) y Sial (Paris Francia).

Además, una de las formas en que más fidelizan a sus clientes es visitándolos de manera personal. Eso a través de los años, les trajo sus frutos, ya que hoy en día hay una mayor interacción y conocimiento de sus clientes.

La empresa hoy en día exporta a más de 40 países, siendo los principales destinos: Italia, España, Japón, Estados Unidos, China, Israel, Rusia, Francia, Alemania, Vietnam, Ucrania, Uruguay, Jordania y Portugal.

No todo fue un éxito

“Son aproximadamente 23 mil toneladas al año, dependiendo de la buena pesca”, dice y admite que se “arriesgaron” y “no todo fue un éxito”. Las primeras operaciones fueron a través de intermediarios y no todas salieron bien, ya que al principio era un mercado nuevo y jugo en contra la inexperiencia en el comercio exterior.

En Solimeno están convencidos de que deben llegar a los consumidores con el mayor valor agregado posible. “Siempre hemos crecido generando valor año tras año, y hemos tenido muy buena aceptación de nuestros productos, por lo cual estimamos seguir creciendo de la misma forma”, finaliza.