DOLORES.- El verdadero juicio empieza hoy: a partir de las 9.30 comenzarán a desfilar los primeros 29 de una lista de más de 300 testigos que declararán en el proceso oral y público por el homicidio del fotógrafo José Luis Cabezas, asesinado el 25 de enero de 1997 en Pinamar.

Con los testimonios del periodista Gabriel Michi; del empresario telepostal Oscar Andreani; de los panaderos Lucilo y Rafael Giménez; de Griselda Skerlj; de Diego y Ariel Silva; de los custodios de la fiesta de Andreani, Horacio Sonetti y Celsio Bogado, entre otros, que se ventilarán en la audiencia de hoy, los tres fiscales esperan reconstruir cómo los diez imputados acecharon, secuestraron y mataron al reportero gráfico de la revista Noticias.

Cerca del mediodía, se concretará el momento más emotivo de la jornada, cuando el tribunal llame a declarar a María Cristina Robledo, la viuda de Cabezas.

Por la tarde, otra mujer, Graciela Funes, cuñada de uno de los integrantes de la banda de Los Hornos, acaparará la atención.

Dólares para los muchachos

El 11 de febrero de 1997, el mismo día que detuvieron a la banda de Pepita la pistolera, Funes declaró ante los investigadores del caso Cabezas que «el 25 de enero de 1997 -el día que mataron al fotógrafo- por la tarde, su cuñado, José Luis Auge, junto con Héctor Retana, llegó en un Fiat Uno, que manejaba Gustavo Tasín. Al día siguiente, el mencionado Tasín regresó con 15.000 dólares para cada uno de los muchachos. Después festejaron con cerveza e hicieron bromas por lo bien que habrían realizado el trabajo encomendado».

Con el tiempo se supo que Gustavo Tasín era en realidad Gustavo Prellezo, el ex policía bonaerense acusado de matar al reportero gráfico de la revista Noticias. Tasín era el nombre con el que conocían a su padre, quien tenía una empresa de reparto de galletitas.

La pista de Prellezo y de los hornenses tardó más de dos meses en llegar a la causa: en ese momento los investigadores estaban encandilados por la pista que había sembrado el ex testigo clave y mitómano consuetudinario Carlos Redruello, hoy acusado de ser uno de los dos presuntos partícipes secundarios del asesinato.

Los citados Bogado y Sonetti, más Diana Solana de Baffigi, reconocieron a Redruello y al hornense Horacio Braga como dos de los imputados que acecharon a Cabezas en la fiesta de cumpleaños de Andreani, la noche del crimen.

Mañana llegará el turno de los testigos que pondrán al descubierto los vínculos entre los policías de la costa Aníbal Luna, Sergio Camaratta y Prellezo; los dos primeros imputados de ser los presuntos partícipes primarios del crimen.

Yabrán y la prensa

El miércoles desfilarán los testigos con los que los tres fiscales, Claudia Castro, Felipe Defelitto y Eduardo Campos Campos, intentarán demostrar la tempestuosa relación que tenía el fallecido empresario telepostal Alfredo Yabrán, señalado en principio como el supuesto instigador del homicidio, con los periodistas.

«Durante un reportaje, Yabrán nos dijo que sacarle una foto era como pegarle un tiro en la frente», señalaron durante la instrucción de la causa Héctor D´Amico, ex director de la revista Noticias, y la periodista Teresa Pacitti. Gustavo González y Fernando Amato, ambos redactores del mismo medio, relatarán los episodios de la conflictiva relación del hombre de negocios con la prensa.

El mismo día, aunque por la tarde, el tribunal tiene previsto escuchar, entre otros, a Alicia Beatriz Riera y a Ricardo Manselle, los testigos que ubicaron en un mismo ámbito a Gregorio Ríos, el jefe de la custodia de Yabrán, a Prellezo, a Luna y a Camaratta.

Para, el jueves fueron citados la oficial inspector María Cristina Ortiz y el comisario mayor Iván Zanetti, ambos trabajaban en la Dirección de Antecedentes de la policía bonaerense, adonde, antes del crimen, uno de los acusados pidió datos sobre el reportero gráfico.

Los fiscales esperan que ambos testigos expliquen cómo comenzó a pergeñarse el asesinato que conmovió al país.