Una de las primeras producciones independientes en viralizarse por internet fue Zeitgeist, el documental conspiranoico dirigido por el entonces desconocido Peter Joseph en el año 2007. “Zeitgeist” es una palabra en alemán que significa algo así como “signo de los tiempos”. El largometraje arranca forzando un paralelismo entre la astrología, los cultos paganos, la literatura y las principales religiones. Después viene una segunda parte en la que se ocupan del atentado terrorista a las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001. Si bien son de los que dan por sentado que fue un ataque de falsa bandera organizado por el propio gobierno de Estados Unidos, se enfocan más en cómo los medios cubrieron el tema. Finaliza con una crítica al sistema monetario y a la especulación financiera. Cuentan en detalle cómo la entidad que imprime los dólares del mundo, en realidad, es una empresa privada cuyos dueños son un puñado de bancos internacionales, y rematan revelando que existe un grupo secreto de personas interesadas en implantarnos un chip de control a todos los humanos.

A pesar de estar editado de manera amateur y de pifiar en bastantes precisiones, la película fue un suceso total. Y, como no podía ser de otro modo con tanta repercusión, tuvo una secuela. De hecho, dos secuelas. Terminó siendo una trilogía. En el año 2008 salió Zeitgeist: Addendum (la adenda, el agregado). Esta segunda entrega se diferencia de la anterior porque, por un lado, está visualmente mucho más cuidada y, por otro, empieza a bajar línea descaradamente sobre cómo tendríamos que hacer para cambiar todas esas cosas con las que te venían quemando la cabeza, que están mal desde la primera película. Introducen a Jacque Fresco, un arquitecto autodidacta medio chiflado que explica su idea de reemplazar los gobiernos por una tecnocracia con una economía basada solo en los recursos y, paralelamente, le hacen un reportaje a un tal John Perkins que se presenta como sicario económico y cuenta cómo se encargaba de ir a visitar a los líderes de los países que no estuvieran alineados y de corromperlos hasta que se alinearan o procederlos. Después de dos horas, termina con un explícito llamado a la acción. Te invitan a unirte al Movimiento Zeitgeist, el brazo activista del Proyecto Venus, un plan ideado por este Fresco y con el que machacan durante toda la peli. En 2011, después del estreno de la tercera película, las dos organizaciones se separaron.

Peter Joseph, el director de la película Zeitgeist.

Existe una palabra (que viene del inglés, los yankees tienen palabras para todo) que se usa para describir estos casos: “conspiritualismo”, una mezcla entre espiritualidad tipo autoayuda New Age y teorías de conspiración.

Muchos dicen que las películas de la saga Zeitgeist son un instrumento de los propios globalistas para impulsar sus ideas de forma indirecta. La hipótesis es: si va a haber un gobierno mundial, en algún momento te vas a tener que enterar. Y qué mejor manera de que te vayas acostumbrando a la idea que controlando exactamente qué dato se filtra sobre sus verdaderos planes y cuál no. Saben que es irrelevante si es así o no; total, en el fondo la idea de esta gente es desinformar. Confundir usando verdades sobre el Nuevo Orden Mundial que, en algún momento, habrá que blanquear y mezclarlas con mentiras sobre el Nuevo Orden Mundial que, en algún momento, habrá que blanquear.

En su oportunidad, los del Movimiento Zeitgeist se juntaron en asamblea y votaron por no reconocer la primera película de la trilogía. Sí, esa que dio origen a todo. Alegan que es demasiado conspiranoica y que no los representa; solo apoyan la dos (Addendum) y la tres (Moving Forward). La uno queda afuera. Un detalle insólito, pero hermoso.