Bueno, bueno, bueno! Tuvimos por fin ayer la esperada ecografía y adivinen qué?: no vimos el sexo. Re buu. Igual, y ya sé que sonará a abuela lo que voy a decir, quiero comentar algo: cuando estás ahí, sobre la camilla, y se te ponen a ver que esto y aquello esté bien, les juro que lo que menos te importa es el sexo. Sólo pensás “que esté sanito/a, que esté sanito/a, que esté sanito/a”. Por lo visto, todo indica que venimos fenómeno (peso, medidas, latidos…) Y es un flash qué tanto se ve. Los brazos, las piernas, cómo se mueve…Todo, ves todo. Yo no sé si será medio César Banana Pueyrredón o qué, pero lo cierto es que a mí me pareció un tanto mandibulín nuestra criatura. Sí, sí, que igual lo vamos a querer, claro que sí!

Otra cosa más: está muy acompañado. Tengo al menos tres fibromas -todos fuera del útero- que le hacen de escolta. Cuántas cosas ahí adentro, eh. Quién lo diría.