Por Jose Torres

HUIXTLA, México, 5 sep (Reuters) – Funcionarios mexicanos de
seguridad y migración bloquearon el domingo el paso a una nueva
caravana de migrantes y detuvieron a varias personas, como parte
de las acciones del gobierno para disolver el grupo apenas un
día después de que partiera desde el sur de México hacia Estados
Unidos.

El sábado, cerca de 400 migrantes, sobre todo
centroamericanos y haitianos, salieron desde Tapachula con
destino a la frontera norte, cansados de haber esperado hasta un
año en territorio mexicano en espera de trámites y solo a un par
de días desde que autoridades dispersaran a otro gran grupo.

Alrededor de las 5.00 hora local (10:00 GMT) del domingo,
efectivos de la Guardia Nacional y del Instituto Nacional de
Migración (INM) irrumpieron en la cancha deportiva donde
pernoctó en Huixtla, Chiapas, la caravana que partió en la
víspera, para contenerlos y frenar su avance.

Mientras algunos todavía dormían tras caminar durante casi
12 horas a una temperatura promedio de 30 grados centígrados,
los efectivos llegaron en varias camionetas al sitio, se bajaron
e intentaron «encapsularlos», cerrándoles el paso por el puente
y hacia el pueblo, según relató un testigo de Reuters.

Esto ocasionó que entre 250 y 300 migrantes comenzaran a
correr bordeando los márgenes de un río cercano, mientras en las
calles de Huixtla se desplegaba un operativo para perseguirlos
que duró una hora y media y se enfrentó con mucha resistencia de
los que intentaban huir y denunciaron agresiones.

«Nos tiraron piedras, cuando nosotros subimos ellos nos
estaban tirando piedras del lado de acá. Corrimos hacia por todo
aquí el borde y por miedo a que nos agarrraran», relató María
Ramos, hondureña de unos 60 años, y agregó que esperaba volver a
reunir al grupo para poder seguir adelante.

Aunque la mayoría logró escapar, varias decenas de mujeres,
muchas con niños, quedaron atrapadas en el recinto deportivo y
terminaron entregándose a las autoridades, según el testigo.

En la conmoción que siguió, algunos padres del grupo donde
también viajaban venezolanos y cubanos fueron separados de sus
hijos mientras los funcionarios buscaban interceptar a los
migrantes que corrían por las orillas del río Huixtla.

Algunos de los migrantes que viajaron en diferentes
caravanas en días pasados se quejaron de haber sido objeto de un
trato brutal por parte de funcionarios mexicanos, y el INM del
país condenó los incidentes de violencia capturados en video.

El presidente Andrés Manuel López Obrador instó a los
migrantes a quedarse en el sur de México y dijo que reiterará al
gobierno estadounidense que es necesario otorgarles visas de
trabajo temporal.

El padre Heyman Vázquez, párroco de Huixtla y defensor de
los migrantes, describió lo ocurrido la madrugada del domingo
como un «inhumano y cruel» abuso de la fuerza que esparció
terror entre los viajeros.
(Reporte de José Torres en Huixtla, escrito por Sharay Angulo,
editado por Miguel Angel Gutierrez)