Art Basel. La mayor cita del arte mundial será presencial

Lausanne.- Confirmado. El relojito suizo del arte, la feria de Art Basel será presencial, del 24 y 27 de septiembre, arranque del otoño boreal, en la ciudad de Basilea, Suiza. Participan 272 galerías, de 33 países, y hay 4 galerías, desde Londres a Buenos Aires, que llegan por primera vez al ruedo privilegiado donde se concentra el alto coleccionismo global, directores de museos, fundaciones, más Leo DiCaprio y el ruso Abramovich, que tienen carte blanche para elegir antes que la feria abra sus puertas. El privilegio del collectors choice.

Es lógica la expectativa que despierta la edición más esperada, la primera post pandemia, con un formato atractivo y pensado para estar en contacto directo con los originales y deslumbrarse. Marc Spiegler director de Art Basel, y buen amigo de Buenos Aires, cree que en estos tiempos triunfó la resiliencia y la resistencia, pero no hubo espacio para dejar entrar lo nuevo. Hay cierto cosquilleo de curiosidad por ver qué pasa, qué han hecho los artistas encerrados en sus talleres, casas, espacios, ciudades, aislados (y con miedo).

El artista como banquero

Art Basel y Buenos Aires tienen la historia común de Art Basel Cities. En 2018 inauguró el modelo con la curadora Cecilia Alemani, hoy directora de la Bienal de Venecia 2022, y con Mauricio Cattelan como el transgresor serial. La experiencia acortó distancias y puso a Buenos Aires en el mapa, pero no fue lo esperado. Más bien una golondrina que no hace verano. Ahora el mundo del arte mira a la ciudad suiza que inventó la feria más glamorosa y exitosa, salida de la galera de Ernst Beyeler, dealer y coleccionista con acceso directo al taller de Picasso, el único que podía elegir 20 cuadros del maestro malagueño para poner en el mercado.

El año último fueron los 50 años de la primera edición, pero no hubo fiesta. Solo silencio y “restez a la maison”. Si Basel nació para darle batalla a la feria de Colonia Alemania, puede decirse que ganó en todos los frentes. Una ciudad pequeña en las márgenes de Rhin, imperio de los laboratorios, durante cuatro días es el ombligo del mercado de arte. Obras de US$50 millones colgadas como si nada, y coleccionistas comprando y gastando como si nada.

Es el regreso del público, con test negativo, carnet de vacunas y barbijo, pero se mantiene el formato híbrido. Lo conquistado en el mundo digital no tiene vuelta atrás. La hora de la verdad llegará en el otoño suizo alemán, tiempo de confirmar el liderazgo mundial de la feria de Beyeler que tiene dos “sucursales”, Art Basel Miami Beach, que será el 2 de diciembre, y Hong Kong, en mayo 2022, casi en combo con la Bienal de Venecia.

Entre las galerías que participan por primera vez están las argentinas Isla Flotante, de Leopol Mones Cazón, activo animador de la escena y presidente de Meridiano, asociación argentina de galerías; y Walden Gallery, que llegará con un solo show consagrado a la obra de Feliciano Centurión. Una buena noticia entre tantos éxodos de galerías argentinas que altri tempi animaron los pabellones de la Messeplatz y de Unlimited, un espacio gigante para mostrar instalaciones en gran escala, la idea es proponer un encuentro sensorial superlativo, que cobra otras dimensiones en tiempos de Covid.

Al programa ferial se suman las Conversations, coordinadas por Julieta Aranda, artista con base en Berlín y codirectora de la revista e-Flux. Atractivo central será el debate abierto con tres estrellas: el capo di tutti le capi, curador de la Serpentine de Londres, Hans Ullrich Obrist, dialogando con Philippe Parreno y Daniel Buren. Art basel no se priva de nada. Desde su creación tiene como sponsor el UBS, a Net Jet, la compañía de jets privados con tráfico intenso en días de feria. El aeropuerto de Basilea suma un dato curioso; no está en territorio suizo, le alquila la tierra para la pista a Francia. Demasiada montaña en el suelo helvético. La tradición de coleccionismo es tan fuerte como fue la convicción de Beyeler para fundar la feria y crear la fundación que lleva su nombre. Un edificio transparente y bello diseñado por Renzo Piano para que Giacometti se sienta en casa. Dirigida por Sam Keller, mandamás de Art Basel por años, tiene una agenda de exposiciones fuera de serie y en marcha la ampliación del edificio con un proyecto firmado, nada menos, que por Peter Zumthor.