Este lunes, Adabel Guerrero pasó por el living de Es por ahí y, a través de fotos, recordó su dura historia de vida. Con su madre muerta, su padre radicado en el exterior y su hermano preso, la bailarina contó su lucha y cómo logró convertir ese sufrimiento en una ayuda para los demás.

“En la primera foto estoy bailando clásico, tenía 12 años. Mi mamá me llevó a estudiar a los 8 años, a los 18 me recibí de profesora. Fui parte del ballet de Iñaki Urlezaga”, contó sobre sus comienzos en la danza. Sin embargo, Guerrero reveló que le costó muchísimo llegar al medio. “Siempre me decían que estaba gorda para bailar clásico, así que me cansé, dejé de bailar y me anoté en la Universidad de Psicología. Hasta que vi el casting de El fantasma de Canterville y me anoté”, recordó quien empezó en la comedia musical de la mano de Pepe Cibrián.

Jean Paul Belmondo: sus matrimonios, sus amoríos del cine, la trágica muerte de su hija mayor y el último escándalo

Adabel recordó que su mamá no la llegó a ver debutar en el medio, ya que murió cuando ella tenía 18. La protagonista de Sex habló del resto de su familia. “Con mi hermano no tengo relación. Él eligió otra forma de vida. Cuando murió mamá, mi papá vivía en Estados Unidos; tampoco tenía relación con él. Ahora sí porque quise que tenga relación con su nieta”, señaló en referencia al reencuentro que vivieron hace unos años.

Guido Zaffora quiso sabe si el hermano de la bailarina aun se encuentra preso, pero Guerrero dijo desconocer qué es de la vida de él y que recién ahora puede hablar de su dura historia familiar. “Lo estoy curando, son procesos que tardan y hasta que le ponés palabras, cuesta”, confesó mientras mostraba las cinco palabras que tiene tatuadas en su brazo y que fueron parte de su proceso de sanación.

“Son una palabras que significaron mucho a lo largo de mi vida y que me permitieron ciertos cambios. La primera es ‘Elegir’. Yo era todo ‘sí mamá’ y cuando ella muere me di cuenta que podía rehacer mi vida por fuera de su mandato. Quería que sea feliz y a nada le decía que no. Cuando me quedé sola empecé a descubrir qué quería hacer. La segunda es ‘Fluir’ porque hay que soltar, soltarla a ella. Hasta hace poco veía una foto de ella y lloraba. ‘Dar gracias’ porque siempre hay que ser agradecido. ‘Bendecir’, es decir bien, dejar de quejarse, hablar bien y, por último, ‘Disfrutar’. Aprender a disfrutar porque si no todo es sacrificio y exigencia y nunca disfrutamos”, reflexionó.

Finalmente, Adabel contó que, como parte de este proceso, está preparando un proyecto muy especial para poder ayudar a otros con su historia. “Estoy escribiendo un libro para resignificar mi historia. Hace rato quería enterrarla y Bernardo Stamateas (con quien estoy haciendo un curso de coaching ontológico) me dijo: ‘¿por qué la vas a enterrar si le puede servir a otro?’. Entonces en vez de enterrar quiero resignificar. Hay un montón de cosas que quiero contar, no para victimizarme sino para contar cómo pude superarlas y ayudar a otros”, concluyó.